Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
Rincón del autor

Memoria y no alharaca

Es terrible que se demore el juicio contra Antauro Humala, pero es aún peor que el país olvide los delitos --y misterios-- del humalismo

Por Hugo Guerra

Memorioso lector, el 1 de enero del 2005 la comisaría de Andahuaylas fue tomada por unos 200 seguidores de Antauro Humala que pedían la renuncia del presidente Alejandro Toledo y el poder para el "etnocacerismo", un movimiento que mezcla la memoria deformada de Andrés Avelino Cáceres, la herencia wanka y el apoyo aimara, con sazón de salchipapas.

Hubo seis muertos, cuatro de ellos policías y el cabecilla fue el ex oficial del Ejército, hermano de Ollanta, quien cuando era comandante también alentó una aventura sediciosa en Locumba (Tacna) el 29 de enero del 2000, en medio de una aparente cortina de humo para la fuga de Vladimiro Montesinos.

Sobre el humalismo hay mucho por aclarar. Como lo reveló agenciaperu.com, ¿no es acaso cierto que la Sexta División Blindada y el cuartel Arica estaban controlados por oficiales del entorno íntimo montesinista? ¿Y de allí salió un puñado de soldaditos a crear una crisis de Estado? Parece tomadura de pelo.

Ollanta terminó premiado como agregado en Seúl. ¿A cambio de qué? Eso deben explicarlo quienes crearon aquel Frankenstein político que, pese a estar en servicio, alentaba junto a Antauro las movilizaciones fascistoides de los nacionalistas. ¿Sus pasquines bancaron tanta parafernalia tipo nazi, e incluso las armas de los seguidores de Humala?

Ollanta avaló el 'andahuaylazo' en dos oportunidades y Antauro comentó que actuaba en nombre de su hermano. El ex comandante arguye que lo hizo reconociendo el derecho a la insurgencia popular contra régimen ilegítimo. ¿Por qué se le permitió pronunciarse siendo militar en actividad? Esa es otra explicación que el Ejército le debe al país, lo mismo que aclarar por qué no intervino en el 'andahuaylazo' dejando que actuara solo la policía gracias al valor del ministro Javier Reátegui y del general Murazzo.

También falta esclarecer las acusaciones sobre supuestos delitos de lesa humanidad cometidos por Ollanta en la base de Madre Mía. Y no se levanta la denuncia --reforzada con declaraciones de un oficial venezolano pasado aquí a la clandestinidad-- que el chavismo financió la campaña humalista.

Quizá aparezca un maletín como el del escándalo argentino, pero el ollantismo es hoy peón en la estrategia de un Chávez aliado de las FARC y enemigo tanto de Colombia como del Perú, según han reiterado dirigentes de los círculos bolivarianos en las reuniones habidas en nuestro país estos últimos días. Por lo demás, ¿quién financia al Ollanta candidato de hoy?

Estas son las respuestas que se ameritan en vez de la alharaca por la ampliación de la reclusión preventiva del subversivo Antauro y unos 160 conscriptos por 36 meses adicionales. Desgraciadamente esa es la condición de casi 4 millones de presos sobre quienes nadie diría que hay "persecución política".

En cuanto a la pena de 15 años de prisión creo, buen lector, que la fiscalía se equivoca. El acto es aún más punible porque fue terrorismo, con uso de armas, encubrimiento y delito contra la administración del Estado. No fue rebelión. Jurídicamente me opongo, sin embargo, por ahistórico e indigno a que se aplique expatriación después de la pena.

Entre tanto, no hay acoso al pasar a Ollanta de testigo a procesado en el caso del 'andahuaylazo'. Él, como todo ciudadano, debe responder a la justicia.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook