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De asesinos ni un pelo

Por Rafael Valdizán

Son estadounidenses pero parecen paridos en Gran Bretaña. Cocinan sus composiciones en una batea que se nutre de fuentes diversas: la rama de influencias de The Killers no es tan concreta como para situarlos de cabeza entre los correligionarios de alguna banda en especial. Y eso, en principio, podría haber jugado a su favor: qué mejor que no parecerse mucho a alguna figura totémica en particular y, más bien, cuadrar estructuras a partir de una sustanciosa sopa multisabores. Hay quienes podrían imaginar que detrás de sus guitarreos (algunos crudos y cuadrados, otros envueltos entre sábanas de sofisticación electrónica) subsisten los fantasmas de Joy Division, de The Clash o de alguna otra banda de músicos (la órbita es vasta: se habla de Interpol, The Smiths o Depeche Mode, ¡de Queen!).

Con estos antecedentes, podríamos creer que The Killers es, sin duda, la gran cosa de los años 2000. No es tanto así. Ventas aparte (no necesariamente un buen indicador de calidad), que han sido muchas, lo hecho por The Killers en sus dos primeros discos -"Hot Fuss" (2004) y "Sam's Town" (2006)-no parece merecedor de epítetos sensacionales. Está bien, no son un desastre, pero no pasan de algún guiño, de algún momento de aislada inspiración. Cierto, hay canciones bastante aceptables, como "Somebody Told Me" o "Mr. Brightside" (de la primera placa), o "Read My Mind" y "Sam's Town" (de la segunda), pero no son, pues, aquella banda que debes colocar sí o sí en el altar de tus venerados. Suena mejor en la simpleza, descarrila horriblemente en la sobreproducción (qué mal les funciona lo pretendidamente épico en un tema como "Songs").

A fines del año pasado, The Killers lanzó "Sawdust", una recopilación de lados B, rarezas, temas inéditos y covers: ahí están "Shadowplay" (de Joy Division), "Ruby, Don't Take Your Love to Town" (de The First Edition) y "Romeo and Juliet" (de Dire Straits). No les quedó mal la versión del tema de Ian Curtis y cía. El primer single, "Tranquilize", se pega a la estética Bowie; abordan el perfil pospunk en "All the Pretty Faces" y se retuercen en innecesarios resortes electro-industriales en "Leave the Bourbon on the Shelf", un claro ejemplo de desliz.

¿Ahora, alguien puede decirme qué tienen estos cuatro tipos de asesinos?

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