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CRÍTICA DE CINE

El amor en los tiempos del cólera

Por Raúl Cachay A.

Aunque parezca una perogrullada, en el contexto de un comentario como este vale la pena recordar durante un instante el valor y la influencia de "El amor en los tiempos del cólera", una de las novelas más queridas del colombiano Gabriel García Márquez, un genuino emblema del 'boom' de la narrativa latinoamericana y una perpetua acompañante en los desvelos de los despechados incurables.

¿Es posible arruinar una historia tan rica y llena de matices como la que propone 'Gabo' en esta novela? Después de ver este mamotreto fílmico del británico Mike Newell, la respuesta ---contundente, penosa, inesquivable- es sí. Newell ha convertido "El amor en los tiempos del cólera" en una película de Eliseo Subiela. Y los niveles de sacarina que quedan en el inconsciente de los espectadores luego de someterse a estos 140 minutos de insufrible cursilería son tan elevados que, al menos en el caso de este redactor, es preciso recurrir a urgentes dosis de violencia, sangre, hemoglobina de utilería, nihilismo o 'gore' para curarse de la intoxicación.

La historia es ya perfectamente conocida por todos, así que glosar el argumento de la película resultaría un tanto inútil. Mejor es reparar en las absurdas pretensiones 'globalizadoras' que parece tener esta cinta, con su reparto multinacional, sus escenas rodadas en la bellísima Cartagena de Indias y esa visión absolutamente superficial y estereotipada del entorno latinoamericano que parece contaminar el enfoque de todos los 'popes' de Hollywood que voltean su mirada hacia esta parte del mundo.

En el reparto tenemos a actores de incuestionable talento, como el recientemente nominado al Óscar Javier Bardem o la encantadora italiana Giovanna Mezzogiorno (esa escena final de amor septuagenario quiere ser controversial, pero lo único que consigue es sepultar a los protagonistas en un alud de maquillaje que, a decir verdad, solo ocasiona risas y muecas de desagrado), pero ninguno consigue abstraerse de un guion que parece haber sido redactado por Ricardo Arjona. Y eso que en otros papeles menores están la brasileña Fernanda Montenegro, la colombiana Catalina Sandino, el casi peruano Benjamin Bratt y el estadounidense John Leguizamo.

A lo largo del tiempo se han perpetrado crímenes en el nombre de García Márquez. Pero este debe ser el peor de todos. Lamentable.

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