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UN ZAR ANTIDROGAS O ALGO QUE SE LE PAREZCA

La estamos peleando

Por Fernando Vivas. Periodista

Somos el segundo productor mundial de cocaína luego de Colombia, el 92% de nuestra hoja de coca va por un tubo al narcotráfico y el porcentaje de decomiso , según estadísticas de Devida, es de apenas 7,14% frente a 29% en Colombia.

O sea, los cultivos se expanden como la hiedra, las pozas de maceración bullen, los traqueteros están de plácemes, los terroristas se les aconchaban y los cárteles de la región, sobre todo los mexicanos, siguen recibiendo sus cargamentos, pes ellos también tienen su TLC.

Pero la mala noticia en porcentajes tiene algunos consuelos en números reales: el decomiso de insumos químicos se ha incrementado 4 veces entre el 2006 y el 2007 , las detenciones han aumentado de 4.565 a 5.309 casos entre estos mismos años, y las sentencias, de 2.463 a 2.670. O sea, la coca avanza pero la estamos peleando y la conciencia de esa lucha es un buen acicate para la moralidad pública y debiera serlo mucho más.

A pesar, pues, de este panorama bien verde, estamos en una coyuntura en la que soplan vientos de consenso contra el narcotráfico y no la estamos aprovechando políticamente, caray. Solo el cuestionadísimo ministro Luis Alva Castro ha tomado una bocanada de aire fresco para salir a decirnos, aquí estoy, todavía soplo, puedo defenderlos y hasta puedo reclamarle a la fiscal Adelaida Bolívar --la única a la que no le ha llegado el viento-- que proteja a su subalterna Luz Loayza, némesis de Fernando Zevallos.

Pero el llamado a tomar protagonismo, según el organigrama del Estado, es Rómulo Pizarro, jefe de Devida que, piña para la causa, tiene pánico escénico. Ni siquiera la espantosa masacre de una pobre familia de Ucayali que se había acogido al plan de sustitución de cultivos de Devida, lo ha impulsado a plantarse con aplomo en la escena a combatir el desaliento que tras esa advertencia salvaje, puede cundir en los cocaleros susceptibles de ser conversos al café o la palma aceitera.

Entonces, que a este discreto funcionario que el año pasado ha estrenado una estrategia integral con plazos hasta el 2011, le sumen o le sobrepongan un zar antidrogas, o como se le quiera llamar, que encarne ese anhelo de lucha frontal contra el crimen.

Ahora que el primer ministro Jorge del Castillo se puede dar el lujo de decir en el megajuicio de Fujimori que el de este fue un 'narcoestado', sin temer que la acusación le dé vuelta como un búmeran; ahora que las dirigentes cocaleras se aburguesan en el Congreso y pueden sustituir el chacchado de coca por inofensivos coca sour; ahora que los amigos de todos, los que volaron y se jaranearon con los Zevallos, piensan, uy que feo lo que les pasó, borran de su agenda a los Sánchez Paredes y ruegan que sus caballos se vayan a paso ligero de sus clubes; ahora, que la mayoría sabe que el lavado de activos no es un asunto de higiene; ahora, más que nunca, hace falta ese zar o zarina ético y pragmático, cívico y a la vez oficial, que oponga al narcotráfico la moralidad ciudadana, la formalidad y la buena educación.

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