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LA GRAN REFORMA DEL SECTOR SALUD

El aseguramiento universal

Por Alfredo Guzmán. Consultor en salud pública

La protección en salud de una población no logra solo un pueblo más saludable sino que es una estrategia importante en la lucha contra la pobreza. Un ciudadano que se enferma y tiene acceso al sistema de salud, sin necesidad de arriesgar la economía del hogar y que pueda reintegrarse prontamente al ámbito laboral, contribuye al desarrollo económico del país. Esto solo se va a lograr cuando los 28 millones de peruanos sin distinción tengan acceso a servicios de salud aceptables y de calidad. Eso es el aseguramiento universal en salud. La política de salud más importante en la lucha contra la pobreza e inequidad que un gobierno puede realizar. Esto se logra con un Seguro Público de Salud obligatorio y garantizado que brinde a todos un plan de beneficios mínimo pero suficiente para hacer frente a los graves problemas de salud de la población.

Los que se encuentran en situación de pobreza o extrema pobreza lo recibirán subsidiado por el Estado, y el resto deberá pagar una módica cuota mensual de acuerdo con sus posibilidades. Esto de rey a paje, es decir, todos. Esto solo podrá realizarse si se juntan en un gran fondo todos los fondos públicos que el Estado gasta en salud, a través de las diferentes instituciones al que se agregarían las contribuciones de los ciudadanos que pueden aportar. Al estar todos los ciudadanos cubiertos por un gran fondo, permite lo que en aseguramiento se llama la diversificación del riesgo. Es decir, el riesgo de enfermar de algunos se contrarresta con todos aquellos que no se enferman y que son más. Además permite una mejor racionalidad en el gasto, ya que la administradora de este fondo podrá realizar la compra conjunta de medicamentos o equipos de alta tecnología y alto costo. Pero lo más importante es que permitiría la solidaridad en el uso de los fondos y sobre todo equidad, todos tienen derecho a los mismos beneficios. La atención de salud estará garantizada de acuerdo con la necesidad de ella y no de la capacidad de pago del usuario. La atención deberá ser brindada en cualquier establecimiento de salud, sea del Ministerio de Salud (Minsa), Essalud o las FF.AA. y Policiales. Eso no solo permitirá usar toda la infraestructura instalada, sino también terminar con las diferencias donde unos se atienden en Essalud y otros en los establecimientos del Minsa.

Pero como lo he manifestado desde hace 7 años, para que esto sea posible, debemos pasar por una gran reforma sanitaria que termine con la fragmentación actual del sector salud. Pasar del presupuesto histórico de las instituciones por el del pago por productividad. Contar con una superintendencia nacional de salud, que vigile todo el sistema y cautele los derechos de los usuarios. Acelerar el proceso de identificación de todos los ciudadanos, para evitar suplantaciones. Y, por último, una urgente mejora de la infraestructura y que cuente con establecimientos que puedan resolver las emergencias en especial de tipo quirúrgico. Para esto último hay que identificar establecimientos que estén adecuadamente distribuidos en el territorio e implementarlos con personal capacitado y recursos y mejorar las vías de acceso a él. La mortalidad por apendicitis, hernia de la cavidad intestinal y obstrucción intestinal es 25 veces mayor en la sierra sur que en Lima-Callao. El poblador rural e indígena está condenado a morir de una causa tratable si no tiene cerca un establecimiento que le resuelva su emergencia.

Solo si logramos la protección en salud de nuestra población, saldremos de la pobreza.

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