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Un raro ejemplo contra el reino de la impunidad

Por: Juan Paredes Castro |

No todos los canales de justicia están bloqueados en el país. Hay algunos que no solo funcionan sino que funcionan bien.

Digamos que junto al reino de la impunidad, que es muy grande, existe otro, muy pequeño, cuya grandeza consiste simplemente en ser la reserva institucional de investigación y sanción por excelencia.

Paradójicamente, esta es la golondrina que hace al verano, mientras el Congreso se toma su tiempo para impulsar sabe Dios cuándo las reformas de fondo que necesitan el Poder Judicial y el Ministerio Público hace cien años.

El juicio oral al ex presidente Alberto Fujimori y a sus ex colaboradores reconocidos y no reconocidos por él, con todas las características del debido proceso, es un ejemplo de ese reino pequeño y excepcional. Este juicio habla por ahora de una administración judicial que cuando quiere ser distinta y superior, lo es.

Justo en momentos en que se frustraba una nueva audiencia en el Congreso para ver la suerte penal de la parlamentaria aprista Tula Benites, involucrada en un caso de estafa al Estado, el Consejo Nacional de la Magistratura, a través de su comisión de procesos disciplinarios a cargo de Francisco Delgado de la Flor, citaba a la titular del Ministerio Público, Adelaida Bolívar, y a los fiscales de Loreto, Trujillo y Cajamarca, Luis Muñoz, María Milian Solar y José Luis Castillo Espejo, respectivamente, a un interrogatorio urgente, destinado a esclarecer las presiones que sobre todos ellos ejercería el narcotráfico, supuestamente desde la red familiar de los Sánchez Paredes.

Es decir, mientras el Congreso parece dispuesto a desprestigiarse aun más a cambio de procurarle inmunidad a Benites, el Consejo Nacional de la Magistratura se niega a ser cómplice de las oscuras presiones del narcotráfico dentro del Ministerio Público y asume un papel firme y resuelto para llevar a cabo sus indagaciones hasta las últimas consecuencias.

¿A qué otra cosa tendría que dedicarse este organismo de peso constitucional que no sea asegurar la eficiencia y sobre todo la honorabilidad de jueces y fiscales?

El CNM no siempre tiene la oportunidad como ahora de sentar justicia y autoridad en un terreno, el de la fiscalía, generalmente considerado autónomo, pero que, como todos sus similares, está sujeta, en la persona de sus autoridades, a una permanente fiscalización.

No es verdad que jueces y fiscales superiores y supremos puedan hacer lo que les venga en gana en el ejercicio de sus funciones.

El CNM es más que una espada de Damocles. Es el control en el que nadie quiere creer mientras no lo vean actuar de verdad.

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