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Travesía por el sur del continente

Un viaje al fin del mundo.

ACOMPÁÑENOS EN UN CRUCERO QUE RECORRE CIUDADES COSMOPOLITAS, PLAYAS, RESERVAS NATURALES Y EL HISTÓRICO ESTRECHO DE MAGALLANES

Por Carmen Escobar

Un crucero es, admitámoslo, una fantasía. Es una perfecta máquina en la que todo funciona sin inconvenientes, con empleados siempre solícitos y sonrientes, con comida servida como si fuera a fotografiarse para un anuncio publicitario, con ambientes con olor a nuevo, con servicio disponible las 24 horas para satisfacer cualquier antojo, con vista a paisajes de ensueño, con habitaciones siempre en orden, siempre listas. Sí, es una fantasía, una ilusión, pero vale la pena hacerla realidad.

¡TODOS A BORDO!
Nuestro crucero pertenece a la empresa Silversea y promete llevarnos al fin del mundo. Es decir, al punto más meridional del continente sudamericano y cruzar el histórico estrecho de Magallanes. Dura un total de 16 días y resulta una opción a considerar para aquellos que solo asocian los cruceros con rutas caribeñas.

La travesía empieza en Buenos Aires, que nos recibe más caliente que nunca (los termómetros marcaban 38 °C) y desde donde partirá el imponente Silver Wind. Luego de recibir la respectiva charla de seguridad en la que nos advierten que aunque se sienta preso de un ataque de romanticismo está terminante prohibido reproducir la escena de "Titanic" en la que Rose y Jack se abrazan en la proa de la nave. Y está prohibido por seguridad, no porque quieran cortarle el ímpetu. Así que a disfrutar de las instalaciones del crucero y a descansar hasta el día siguiente, pues a las 8 de la mañana llegaremos a Montevideo, la primera parada.

APACIBLE MONTEVIDEO
El centro de la capital uruguaya se puede recorrer a pie y con gusto. ¿Qué hacer? Hay varias opciones. Si es de buen diente y quiere probar parrilla y frutos de mar, tiene que ir al Mercado del Puerto, un local con 130 años de fundado y en el que se reúnen 14 restaurantes parrilleros.

Puede también dar un paseo por el centro, ver la feria de artesanos y antigüedades en la Plaza Matriz. Camine por la calle Sarandí y deténgase en un puesto que vende arroz de colores para arrojárselo a los novios que salen del registro civil. Siga caminando y tópese con una banda adolescente de tango que junta dinero para irse de gira. Atraviese la Puerta de la Ciudad, vestigio de la muralla que protegía Montevideo de probables invasiones hasta 1829 y siéntese bajo la sombra de una gran palmera en la plaza Independencia. Ir por la avenida 18 de julio, hacer 'window shopping' y cruzarse con una pareja de bailarines callejeros de tango muy regios es toda una experiencia.

ARENA, PLAYA Y MAR AZUL
La siguiente parada del crucero es en Punta del Este, que le ofrecerá la experiencia única de observar el río De La Plata de un lado y, caminando tan solo unos metros, el Atlántico del otro. Es precisamente frente a este mar, en Playa Brava y en la zona conocida como Paseo de las Américas, que encontrará la famosa escultura que se asocia con Punta del Este: La Mano, del artista chileno Mario Irrazábal.

Tras refrescarse en sus aguas de mansas olas, pero que igual entusiasman a los tablistas, dese una vuelta por la avenida Gorlero, donde encontrará tiendas para todos los gustos. Para el que gusta de algo más artesanal, la Plaza Artigas lo espera. Si cuenta con tiempo, puede ir al Museo del Mar y visitar sus salas dedicadas a animales marinos y piratas, tomar una excursión a la Isla de Lobos o a la reserva ecológica Arboretum Lussich.

CEDA EL PASO AL PINGÜINO
Puerto Madryn (Argentina) es la siguiente parada y aunque hay muchas actividades recomendadas, una llama nuestra atención: visitar la comunidad de pingüinos en Punta Tombo (a 171 km de Puerto Madryn). Al llegar, luego de dos horas de viaje y tras una breve caminata, se cruzará con los pingüinos de Magallanes. Ahí verá uno, dos, tres pingüinos... Y pare de contar, porque se va a cansar, ya que se calcula que en esta reserva pueden llegar a vivir hasta 800 mil ejemplares. Eso sí, aunque pasen muy cerca, no los alimente ni los toque, y siempre --como dicen los carteles con los que se topará-- cédales el paso. Ellos siguen su propia ruta y si usted los interrumpe, pueden aturdirse y perderse.

No olvide estos clásicos momentos para la foto del recuerdo en Punta Tombo: crías de pingüinos pidiendo a gritos que sus padres los alimenten, grupos de pingüinos jóvenes que se dirigen al mar a bañarse con una actitud única, pingüinos corriendo de pechito, parejas en cortejo, pingüinos acicalándose (se sacan un poco de grasa de una glándula y se la echan sobre las plumas) o cavando huecos en la tierra.

HISTÓRICO CRUCE
Llega el momento más esperado de todo el viaje: cruzar el estrecho de Magallanes. Los pasajeros corren entusiasmados hacia cubierta, bien abrigados, mientras los mozos reparten chocolate caliente para combatir el frío. Y la naturaleza se luce: el cielo está más azul y claro que nunca, el mar casi refleja los perfectos cerros cubiertos de nieve y no cabe decir más. Permanecemos en silencio, algunos toman fotos y otros apuntan hacia montañas con poca nieve. No es por la temporada. Es por el calentamiento global. Mientras tanto, uno de los pasajeros ilustres, el escritor y viajero Richard Cowley, nos dice que somos testigos de un espectáculo que nuestros nietos tal vez no lleguen a ver. Le creemos señor Cowley.

BUENO SABERLO
4 Un crucero como el descrito incluye además otros puntos no mencionados en la nota, como los fiordos chilenos, la laguna San Rafael, Puerto Chacabuco, Puerto Montt y Valparaíso, todo en Chile.
4 Al armar su equipaje, considere los cambios de clima durante su travesía. Deberá llevar ropa de verano y de mucho abrigo para Puerto Madryn o Punta Arenas.
4 Considere también ropa formal, pues el crucero cuenta con un código de vestimenta para espectáculos o cenas.
4 Todos los servicios están incluidos en el pago del viaje, excepto los del salón de belleza, el spa e Internet. Deberá adquirir un plan especial para conectarse.
4 Habrá días que se los pasará navegando, pero el crucero cuenta con suficientes atracciones como para no aburrirse. Y no olvide llevar pastillas contra el mareo.

TIERRA DE  PINGÜINOS
4 Si quiere tomar una excursión para ver pingüinos, lobos de mar o ballenas en Puerto Madryn, vaya a la avenida Julio Roca. Ahí encontrará la Secretaria de Turismo y le indicarán qué agencias están autorizadas por dicho ente.
4 Lleve ropa de abrigo, un cortaviento y zapatillas de caminata.
4 Entrar a Punta Tombo cuesta 30 pesos (el peso y el sol están casi a la par) para los extranjeros mayores de edad.
4 Haga agroturismo en Puerto Madryn y pase un completo día de campo.

A LA MANO
En el crucero le ofrecerán tours (con un costo adicional) para conocer la ciudad a la que llegue y sus alrededores. Usted puede hacer los paseos por su cuenta. Visite estas webs que serán de utilidad para armar su viaje:
Montevideo y Punta del Este: www.welcomeuruguay.com
Puerto Madryn: www.madryn.gov.ar (en la sección Turismo encontrará tarifas referenciales de servicios).

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