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CONCIERTO. Deep Purple en Lima

¡Ese viejo rock and roll!

LA BANDA BRITÁNICA DEMOSTRÓ SU VIGENCIA CON UNA PUESTA SÓLIDA Y SIN RESQUICIOS LOS PERUANOS DE PAX FUERON DIGNOS TELONEROS

Por Rafael Valdizán

El señor Ian Gillan, además de ser un tipo A-1, cumplió, cabalmente, esa máxima que reza: "Los viejos rockeros nunca mueren". Con más de sesenta almanaques a cuestas, el pelo encanecido, y su siempre larga anatomía, no solo le atinó a todas las notas, sino que también se dio el lujo de regalarnos algunos de esos arranques agudos que pensábamos forzosamente archivados en el baúl de los recuerdos. Sirva la performance individual del vocalista para graficar lo que una banda eminentemente profesional es aún capaz de ofrecer: los viejos diablos que lo acompañaron, cada uno en lo suyo, dieron muestras de una verdad insoslayable: la calidad no muere.

Lo de Deep Purple en Lima fue un inmejorable puntapié de entrada para la serie de visitas próximas que este país largamente merecía y que habían sido esquivas. Estadio Nacional. Zona norte. Hubo unas 8.000 personas, un gran escenario, y una fiesta que arrancó con los peruanos de Pax --comandados por la electrificante guitarra de Pico Ego Aguirre--, y la posterior aparición del quinteto inglés, que empezó a develar su gloriosa historia con "Pictures of Home".

En adelante, una mixtura de pasado y presente: temas como "Into the Fire" (del magnífico "In Rock", de los primeros años 70) se sumaron a otros como el poderoso "The Battle Rages On" (del álbum del mismo nombre, de 1993) y "The Rapture of the Deep", de su más reciente trabajo en estudio, que data del 2005.

Las canciones, que sirvieron de muestrario panorámico de los mastodontes morados, fueron intercaladas con intervenciones individuales: Steve Morse con un divertido solo de guitarra que acuñó segmentos de "You Really Got Me" (The Kinks), "Sweet Home Alabama" (Lynyrd Skynyrd), "Sweet Child O' Mine" (Guns N' Roses) y "Crazy Train" (Ozzy Osbourne); Ian Paice con un breve (y poderoso) solo de batería; Roger Glover con un solo de bajo que combinó digitación con acordes; y una magnífica actuación de Don Airey, quien se aprendió "El cóndor pasa" y lo hizo parte de una suerte de suite, iniciada con la 'intro' del "Mr. Crowley" (de Ozzy Osbourne) y que tuvo como pináculo el dramático y futurista tema central de "Star Wars".

Si debo elegir un tema, me quedo con "Perfect Strangers": tremenda interpretación, un abrazo mágico que envolvió la atmósfera del lugar y la convirtió en un espacio de culto cósmico. La joya de la noche, más allá de las efusiones masivas generadas, a continuación, con las archiconocidas "Highway Star", maquinal y avasalladora, y "Smoke on the Water", el himno de la banda: como era de esperarse, ambas desataron la locura entre los concurrentes.

Tras una breve despedida, el quinteto volvió para saldar cuentas con las esperadas "Hush" y "Black Night". Faltaron "Child in Time" (difícil que Gillan pueda hacerla en la actualidad), "Knocking at Your Back Door", tal vez "Speed King" y "Fireball". Perdonados.

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