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ANÁLISIS ECONÓMICO

Avanza no mires atrás

Por Fritz Du Bois

El Estado tiene la tradición de priorizar comodidad sobre necesidad y es por eso que toda propiedad que confisca termina de casino policial, casa de playa judicial o despacho con pretensión imperial. Por ello, el anuncio de la venta de las sedes de cuatro ministerios que están en zonas residenciales para reubicarlos en Breña, dejando lo que sin duda será una buena utilidad para el Estado, indicaría que finalmente se aplicará un criterio racional para el manejo de la propiedad estatal. No parece muy lógico que el primer ministro despache en Miraflores en la mansión que era de los Prado y tenga que desplazarse varias veces al día, con todas sus motos, escoltas, sirenas y circulinas hasta Palacio en lugar de estar en el centro de Lima, en algún local más módico y adecuado, con lo cual ahorra dinero, gasolina y tiempo.

Ojalá que a diferencia de las decenas de anuncios presidenciales que no se materializan, en esta ocasión el Gobierno actúe con decisión y convicción para que la medida no solo se concrete sino que se convierta en una política permanente que obligue al Estado a rentabilizar activos, vendiendo aquellos que tengan mercado y utilizando plenamente las decenas de inmuebles que tiene desocupados. Es un absurdo que Foncodes, que se supone lucha contra la pobreza, tenga un edificio en el centro financiero de San Isidro, o que su vecino sea el fondo Mivivienda seguido por el Fonafe y luego por el Consejo de la Magistratura. Es decir en una sola y bien cotizada cuadra hay cientos de funcionarios públicos sellando oficios sentados en más de mil dólares el metro cuadrado. Tranquilamente podrían hacer su trabajo con la misma ineficiencia, pero a la décima parte del costo, en la torre del Centro Cívico donde hay 15 pisos vacíos.

Pero actuar con convicción es un recurso escaso en el Estado y las decisiones tomadas a medias terminan siendo siempre un problema. En la última reducción arancelaria se dejó de lado la mitad de las partidas de insumos y bienes intermedios, cuando lo coherente era llevarlas todas a cero para asegurar un piso plano y que todas las industrias reciban el mismo trato. Lamentablemente la reforma fue a medias y eso ha dejado la puerta abierta para que planteen nuevamente aumentarlos. Pero lo correcto no es repetir el error de recurrir a cambios parciales que, sin duda, luego descubrirán que a alguien perjudica y entonces tratarán nuevamente de corregirlos con cambios adicionales en una secuencia de nunca acabar. Lo correcto y coherente es completar íntegramente la rebaja arancelaria que se hizo de manera parcial, más aun, al no existir ahora ninguna excusa fiscal. Con ello, los verdaderos exportadores ganarán competitividad, el consumidor con los menores precios se beneficiará y la mayor demanda por dólares para importar, al BCR le dará algo de tranquilidad.

Sin embargo, mirar para atrás y negarse avanzar no es exclusividad del aparato estatal. Dudo, por ejemplo, que la sugerencia de eliminar aranceles y ganar competitividad le interese a cierto sector empresarial que se ha dedicado hablar ad náuseam de la caída del dólar para intentar infiltrar nuevamente a nuestra sociedad con subsidios como el Cértex o controles de capital; distorsiones terribles que tomó años extirpar y que solo sirven para que ellos puedan lograr un mayor nivel de utilidad. En todo caso, confiamos en que el Gobierno no se dejará impresionar, más aun considerando que luego de tres años de fuerte crecimiento en realidad habría que ser un verdadero genio en sentido inverso para quebrar en la actualidad.

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