Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
ANÁLISIS POLÍTICO

¿Qué hacemos con el Cusco?

Por Diana Seminario Marón

En una familia, cuando los padres quieren dar una lección al hijo que se portó mal suelen privarlo de algo que realmente le interesa. Si traspasamos esa escena doméstica a lo ocurrido en los últimos días en el país, en que el Gobierno decidió 'castigar' al Cusco quitándole la sede de la reunión de ministros de turismo del APEC, podríamos decir que Cusco se portó mal, por lo tanto se queda sin recibir a los ministros de turismo, con todas las consecuencias que arrastra esta decisión.

¿Pero es tan simple este razonamiento para una acción de tal magnitud? ¿Qué factores políticos han pesado para esta determinación, más allá del factor seguridad, que ha sido preponderante?

La actitud del presidente regional del Cusco Hugo Gonzales y del presidente de la Asamblea Regional Efraín Yepez caldearon los ánimos. Hay que recordar que fue la aprobación de la ley de inversión en el patrimonio arqueológico lo que generó el enojo cusqueño. Luego esta norma fue modificada y quedó a entera decisión de las autoridades regionales ver qué sitios concedían para la inversión privada. Pero nada, esto no fue suficiente y se dio lo que ya todos conocemos: el llamado paro seco cusqueño, que dejó el lamentable saldo de 3 mil turistas varados en el aeropuerto de la Ciudad Imperial, 20 millones de soles en pérdidas, imágenes de extranjeros vociferando que no regresarán jamás a nuestro país, y que por ende no recomendarán a nadie que nos visite, consecuencia imposible de medir en términos monetarios, e irreparable en cuestión de imagen.

Ante esto, ¿qué hacer? ¿Echar más leña al fuego o tender puentes de diálogo? Han sido lamentables las expresiones del ministro de Defensa Ántero Flores-Aráoz al dar a conocer la decisión del Ejecutivo de que Cusco no albergaría a los ministros de turismo. Queremos entender que las expresiones de Flores-Aráoz fueron a título personal, pues sería lamentable que el Gobierno las avalara, pero es aún más preocupante que el Ejecutivo no sea capaz de darle a la actitud de la dirigencia cusqueña una segunda lectura.

Es innegable que detrás de este movimiento hay banderas ideológicas e inocultables móviles políticos, pero tampoco es menos cierto que existe en el país un gran sector de ciudadanos en extrema pobreza que claman por ser escuchados e incluidos.

Mientras esta situación no tenga --al menos--visos de solución, discursos como los de Yepez, seguirán siendo oídos. El Estado debe estar a la altura y saber leer más allá de lo evidente.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook