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VARIACIÓN DE PRECIOS LLEGARÍA A 3,37% EN FEBRERO

La mayor demanda interna estaría impulsando la inflación

La alta inflación de febrero se habría debido a factores coyunturales. La política fiscal del MEF debería ser contracíclica, afirma ex director BCR

Por Luis Davelouis Lengua

Las relativamente altas cifras de inflación de febrero anunciadas el sábado último por el INEI se deberían, en efecto, a un fenómeno de estacionalidad, agravado por factores climáticos que impactan en los precios de los alimentos. Sin embargo, en opinión de algunos economistas y analistas consultados por El Comercio, ello no debe hacer perder de vista que la inflación subyacente, es decir, aquella que mide el incremento de los precios eliminando los elementos más volátiles como alimentos perecibles y combustibles, también se encuentra en pleno proceso de alza.

Hasta ahora, el Banco Central de Reserva (BCR) ha recurrido a esta cifra cada vez que se ha sugerido que las presiones inflacionarias pudieran estar elevándose. No obstante, esta se habría elevado hasta 3,37% en febrero de este año, comparada con febrero del 2007.

Tanto el gerente de estudios económicos del BBVA, Hugo Perea, como el economista del Scotiabank Mario Guerrero y el ex miembro del directorio del ente emisor Kurt Burneo coinciden en que la inflación de febrero fue alta por choques de oferta: relativa escasez de alimentos por lluvias y huaicos que obstaculizaron la producción y el transporte, la campaña escolar y el pago por servicios de enseñanza, la inflación importada (soya y trigo en precios récord), pero también algunos componentes que no son combustibles ni alimentos y que estarían haciendo evidente una presión de la demanda interna sobre la inflación.

En ese sentido, en el Scotiabank creen que la tendencia alcista se mantendrá salvo en los elementos netamente estacionales.

"Vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con una inflación mayor a la que estábamos acostumbrados, básicamente porque las condiciones en el mundo están cambiando. Probablemente, a marzo, la inflación anualizada llegue al 5%", proyecta Guerrero.

"No me sorprendería que la inflación ronde el 5% a fin de año, por la coyuntura interna (dinamismo de la economía que presiona los precios al alza) y externa", agrega.

Por su parte, Burneo cree que la política fiscal "pro cíclica" del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tiene algo que ver con el alza de la inflación subyacente: el gasto público, un componente muy importante de la demanda interna, está aumentando en período de bonanza y "no hay nada más heterodoxo que eso".

"Esto genera volatilidad por el lado del PBI y, a la larga, presiones inflacionarias por parte de la demanda que sí son permanentes", sostiene.

Perea, en tanto, cree que el incremento de la inflación subyacente es producto del aumento de la actividad económica, lo que se ve compensado con la inversión en bienes de capital que hacen las empresas y en que estas tienden a reducir sus márgenes antes que trasladar los costos a los consumidores. Reconoce, sin embargo, que eso tiene un límite y que, por lo tanto, hay que estar alertas.

"Una vez que se realiza la inversión en bienes de capital se amplía la capacidad instalada, pero ahí se queda y la demanda sigue creciendo", afirma.

¿QUÉ HARÁ EL BCR?
"Esa es la pregunta del millón", se apura en responder Perea, quien piensa que el BCR retirará de alguna manera el estímulo monetario. Burneo insiste en que el MEF debe darle una mano al ente emisor, con la política fiscal, mientras que Guerrero cree que es más probable que se eleve nuevamente el encaje antes que la tasa de referencia.

Alarmantes márgenes minoristas
La Dirección General de Información Agraria (DGIA) del Ministerio de Agricultura denunció que las diferencias entre los precios de verduras y frutas en los grandes mercados mayoristas y los minoristas de Lima Metropolitana pueden alcanzar el 400% en favor de estos últimos. Señaló que el margen bruto de productos como el ajo, el mango, la zanahoria y la papa alcanza los 376%, 228%, 227% y 104%, respectivamente. Una diferencia aceptable para la DGIA se encuentra entre 25% y 7% dependiendo del producto

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