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CONCIERTO. Bob Dylan en Buenos Aires

Una noche perfecta

DYLAN RECORRIÓ BUENA PARTE DE SU INMENSO CATÁLOGO EN EL MEMORABLE CONCIERTO QUE OFRECIÓ EL SÁBADO EN LA CAPITAL ARGENTINA

Por Raúl Cachay. Enviado especial

BUENOS AIRES Tras el arranque siempre jocoso de "Rainy Day Women # 12 & 35" y una titubeante versión de "Lay, Lady, Lay", la garganta de Dylan empezó a despejarse con "Watching the River Flow" y una inquietante (y, claro que sí, pertinente) rendición del clásico "Masters of War": la noche ya había tomado la forma de un túnel del tiempo, y el hechizo atemporal que ilumina los meandros del magnífico "Modern Times", su más reciente obra maestra, fueron atropellándose sobre la abrumada humanidad de los asistentes (unos 25 mil, entre los que se contaban muchísimos peruanos). Primero fue "The Levee's Gonna Break", luego la bellísima "Spirit on the Water" y, tras un breve interludio protagonizado por la 'oscarizada' "Things Have Changed", la combativa "Workingman's Blues # 2". Aunque empezó con la guitarra colgada en sus hombros, en casi todos los temas tuvimos a Dylan pendulando frente al órgano eléctrico, con la armónica muy cerca de sus labios, concentrado en producir una constante alquimia con su banda --formada por Denny Freeman y Stuart Kimball en guitarras; Anthony Garnier en bajo, George Recile en batería; y Donald Herron en violín, mandolina eléctrica y steel--, sin duda una de las mejores secciones rítmicas que hayamos tenido la suerte de contemplar en vivo y en directo.

La novena canción del programa marcó una suerte de bisagra. "Just Like a Woman" tardó en ser reconocida, pero apenas los punteos inmortales de esta joya de "Blonde on Blonde" surgieron de la guitarra de Freeman, la velada no dejó de sumar instantes de arrobo colectivo: "Honest With Me", del álbum "Love & Theft"; "When the Deal Goes Down", una soberbia "Highway 61 Revisited", "Nettie Moore" y "Summer Days", antes de dar paso a la canción que cambió el curso de la música popular estadounidense, "Like a Rolling Stone", que fue interpretada de forma desafiante y socarrona por un Dylan que, a esas alturas del concierto, ya se había metido al bolsillo hasta el más escéptico de sus fanáticos. Y digo 'fanáticos' porque los demás, los seguidores ocasionales y los curiosos de rigor, nunca terminaron de entender por qué las canciones sonaban tan diferentes que en los discos. El primer 'encore' fue para "Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again" y "All Along the Watchtower". El segundo, el final, sirvió para que todos sintamos que nuestros corazones volaban con el viento, con la certeza de que esas dos horas irrepetibles nos dejaron decenas de preguntas que siempre tuvieron la misma respuesta: "The Answer is Blowing in the Wind". Gracias, demonio.

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