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Fernando Bedoya, un artista multiformato

Tráfico de sentidos.

Fundador de los grupos Paréntesis y Huayco, y afincado hace más de tres décadas en Argentina, Bedoya viene realizando una obra que no solo se apropia del espacio público sino que se define en el trabajo colectivo y crítico. Clase Ve, la muestra que se puede visitar en la Sala Miro Quesada, revisa algunos de los proyectos más representativos de este importante artista. La curaduría corre a cargo de Rodrigo Quijano y Sharon Lerner.

Por Diego Otero

A fines de los setenta, luego de pasar una breve temporada en Buenos Aires, nutriéndose de las huellas dejadas por las experimentaciones conceptuales y colectivas de orientación claramente política realizadas una década atrás (Tucumán Arde, por ejemplo), Fernando Bedoya (Amazonas, 1952) regresó a Lima para intentar desarrollar sus intuiciones creativas y llevar a cabo sus primeros proyectos artísticos.

En marzo de 1979 realizó un trabajo provocador, que sería la génesis del grupo Paréntesis. Publicó un "aviso" en el periódico en el que destacaba la palabra "mecenas". En tipografía más pequeña agregaba: "artistas solicitan, favor comunicarse.". Se trataba de un comentario irónico acerca de las redes de influencia y las relaciones entre mercado y artistas -la palabra aludida también se podía entender como me cenas- y subrayaba algunos de los mecanismos creativos que Bedoya emplearía en el futuro: la intrusión anónima en el espacio público, el uso del verbo, la reflexión crítica.

Como era previsible, ningún mecenas acudió al llamado, pero sí lo hicieron algunos artistas. Entre ellos, Francisco Mariotti, quien no solo operaría meses después como catalizador de las ideas al interior del colectivo E.P.S Huayco sino que introduciría a Bedoya en el mundo de la serigrafía, herramienta habitual de las experimentaciones públicas que el artista realizaría luego, a su regreso (esta vez definitivo) a Buenos Aires. 

Clase Ve. Obra abierta, la exposición que ha traído Bedoya a Lima -en el marco de la Segunda Bienal de Grabado- es una muestra de ciertas líneas centrales en su obra. El juego de acepciones planteado en el título (Clase Ve también puede ser Clase B) incide en el carácter de supuesto "arte menor" que arrastra la serigrafía, y también en las suspicacias y los prejuicios que lo colectivo y lo comprometido suscitan en las esferas artísticas. Pero el trabajo de Bedoya es lo suficientemente abierto como para no deslizarse hacia el cliché: sus metáforas se desprenden del cuerpo y de los objetos de la cotidianeidad, y es desde ahí que buscan nuevos sentidos.

En Clase Ve están algunas de las obras más estimulantes del Taller La Estampa, espacio de pedagogía y creación que Bedoya, junto a la artista argentina Mercedes Idoyaga (Emei), concibió y dirigió en el Penal de mujeres de Ezeiza del 2000 al 2007. "Tiro penal", por ejemplo, es un poderoso políptico serigráfico en blanco y negro que vincula nociones como reclusión, identidad y erotismo: un inquietante clima luctuoso palpita ahí, entre la memoria de la vitalidad y el deseo. Y la noción convencional de autoría se disuelve en la trama colectiva, en la búsqueda del objetivo común.

Buena parte de la trayectoria de Bedoya está ligada a la apropiación del espacio público como soporte y como disparador de sentidos, por eso es inevitable que Clase Ve tenga mucho de registro de acciones, de testimonio visual de inserciones críticas en coyunturas sociales específicas. Ahí están las fotos de los afiches pegados en las calles de Buenos Aires en contra de la amnistía para los crímenes de estado: las imágenes repetidas de la gillette y los bustos borrosos o tachados -descarados- de Videla y compañía exceden el panfleto: son documentos de una conciencia crítica tratando de abrirse camino entre los lugares y los símbolos de la ciudad. 

Clase Ve expone, además, algunos trabajos representativos de "Pobre burro bruto torpe", la serie que Bedoya exhibió hace unos años en la Galería de Artes Visuales de la Universidad Ricardo Palma. Esta serie es crucial porque ejemplifica el núcleo expansivo de su poética. Recuperando el legado de Ricardo Carreira -uno de los primeros y acaso más radicales representantes del conceptualismo argentino-, Bedoya intenta deshabituar estos insultos "escolares", extirparlos del contexto aparentemente aséptico que los rodea, poner en evidencia su genealogía: una genealogía relacionada con la discriminación por la carencia y por la escasez, tanto de bienes materiales como intelectuales.

O como lo pone el propio Bedoya: "Carreira inventaba palabras, y en ese gesto deshabituaba la conversación y producía un acontecimiento. Él decía que la palabra era lo más caro y lo más barato que tenemos. Yo he intentado transitar ese camino. Después de todo, al final, sin riqueza están los pobres, sin cultura los burros, sin tierra los brutos y sin herramientas los torpes". La serie está planteada, además, como un conjunto de pancartas elaboradas con un trazo digital voluntariamente torpe, que recurre una y otra vez a una serie de símbolos abiertos pero contundentes: clavos doblados, cuerpos doblados, grafías que insisten en el dibujo inhábil de las palabras que dan título al conjunto.

Fernando Bedoya sigue, hoy, involucrado con trabajos de arte y sensibilización en diversos penales de Argentina; y sigue desarrollando una obra versátil, dúctil, en constante mutación. Una obra que se alimenta tanto de su propia subjetividad como de la intensa interrelación con personas en condiciones de riesgo, con la calle, con otras miradas. Una actitud creativa que deja una lección en nuestra escena artística, generalmente polarizada, usualmente incapaz de enhebrar un discurso en el que lo privado y lo público interactúen en pos de símbolos más pertinentes y necesarios. 

TALLERES CLASE VE
Como no podía ser de otra forma, Clase Ve incluye una serie de dinámicas colectivas dirigidas por el propio Fernando Bedoya y una serie de artistas grabadores (Alex Angeles, Marcel Velaochaga, Miguel Lescano, Guillermo Bolaños y Alfredo Márquez). Se trata simplemente de que el público interesado participe de la singular experiencia de taller concebida por el artista radicado en Argentina. Aún quedan dos fechas: el miércoles 9 y el miércoles 16 de este mes.

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