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Crónica EL ESCÁNDALO DE LA MORDAZA La fiscal más famosa del TPIY decidió escribir un libro sobre los interrogatorios en los que participó contra criminales de guerra en los Balcanes. El Gobierno Suizo la mandó callar

Carla del Ponte: políticamente incorrecta

Por Gisella López Lenci

Ocho años en medio de juicios e interrogatorios a acusados y víctimas de la guerra de los Balcanes, a mediados de los 90, sirvieron para que la implacable suiza Carla del Ponte tuviera material suficiente para publicar un libro.

La ex fiscal del Tribunal Penal Internacional para la otrora Yugoslavia (TPIY) decidió plasmar en blanco y negro sus vivencias en la búsqueda de los principales criminales de guerra de un conflicto que dejó decenas de miles de muertos y que terminó de fragmentar un país compuesto por un rompecabezas de etnias y religiones.

Pero el escándalo llegó esta semana cuando el propio Gobierno Suizo le prohibió promocionar su libro "La caza. Yo y los criminales de guerra", argumentando que Del Ponte representa actualmente al Estado helvético al trabajar como embajadora suiza en Argentina.

Las críticas a la mordaza impuesta a la ex magistrada no se hicieron esperar. "¿Impedirle hablar? Es una vergüenza. Suiza debería estar orgullosa de tener una embajadora como ella", expresó una señora en una librería suiza de Lugano, donde la esperaban para la presentación del libro.

Poco antes de que su gobierno la mandara a guardar silencio, Carla del Ponte conversó con el portal Swissinfo, donde expresó las intenciones de su publicación: "El mensaje que he querido transmitir con este libro es la gran fe que tengo en la justicia internacional. Porque se puede obtener justicia para los millares de víctimas de estos crímenes, a pesar de todas las dificultades que obstaculizan el camino a la justicia".

LA MATANZA KOSOVAR
Sin embargo, no es solo la prohibición suiza lo que ha desatado indignación, sino algunas de las revelaciones del libro, que no ha tenido reparos en dar detalles inéditos sobre el conflicto yugoslavo.

La arista menos esperada era la incriminación a albanokosovares como asesinos de serbios, cuando generalmente a los primeros siempre se los trató como víctimas de la guerra. Incluso, Kósovo proclamó su independencia de Serbia hace dos meses y Suiza fue uno de los primeros países en reconocerlo, habilitando una embajada en Prístina, la capital del flamante país balcánico.

Según la prensa, Del Ponte revela en su libro que durante sus investigaciones tuvo información sobre unos 300 serbios presuntamente secuestrados y asesinados en 1999 por traficantes de órganos, presumiblemente albanokosovares.

Entre otros, aparece como sospechoso de haber participado en ese comercio ilegal el actual primer ministro kosovar y entonces jefe del Ejército de Liberación de Kósovo, Hacim Thaci.

En las páginas dedicadas a Kósovo, Del Ponte se refiere a Thaci: "Lo miro a los ojos y le digo que he abierto las indagaciones sobre los crímenes cometidos por los albaneses de Kósovo. Jamás he hablado de una incriminación contra él, pero Thaci llega sin duda a esta conclusión, porque su rostro se transforma en mármol".

EL FACTOR RUSO
Ante estas revelaciones, el Gobierno Ruso no dudó en manifestarse. El miércoles anunció que ha pedido al TPIY información sobre estos hechos relatados por Del Ponte en su libro.

La cancillería rusa calificó de "espeluznantes los crímenes salvajes contra los civiles serbios de Kósovo que fueron cometidos por los combatientes del Ejército de Liberación de Kósovo bajo consignas de la 'lucha por la independencia'".

Según Moscú, "las revelaciones de Carla del Ponte no encajan en los esfuerzos de toda una serie de estados por presentar a los albaneses de Kósovo como mártires para legitimar así la independencia kosovar".

Sin embargo, el Gobierno Serbio también ha intentado impedir la difusión del libro, pues en él se detallan los fallidos intentos del TPIY por capturar a los prófugos Radovan Karadzic y Ratko Mladic, considerados criminales de guerra.

MÁS DATOS
4
El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) fue creado por la ONU en 1993 con el fin de investigar los crímenes de guerra.
4Durante la gestión de Del Ponte se detuvo a Slóbodan Milósevic, ex presidente de Serbia, considerado responsable de la matanza de miles de bosnios y albanokosovares.
4El ex mandatario murió en su celda en el 2006 antes de que concluyera su proceso judicial.

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