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Entrevista PABLO SECADA Luego del grado de inversión obtenido, el joven economista advierte sobre la falta de reformas para sostener el crecimiento

"La fiesta ya pasó, pero podemos seguir creciendo"

Por Francisco Tumi Guzmán

Este año, según se prevé, el Perú no va a crecer como el año anterior y para el 2009 el nivel de crecimiento puede ser incluso menor. ¿Ya pasó nuestro momento?
Hay que mirarlo de otra manera. Se calcula que el potencial de crecimiento del Perú, es decir, la velocidad a la que se puede crecer en el mediano y largo plazo, está entre 6 y 7%. En años en que el contexto mundial empuja --altos precios de metales, altos flujos de capitales, etc.-- y no se tiene problemas de inflación y hay una política macroexpansiva, se puede crecer por encima de ese índice. Al revés, si el mundo comienza a tener problemas y hay ajustes en la política macro, se crece por debajo de esa cifra.

¿Es eso lo que nos está pasando ahora?
Nosotros estamos pasando de esa primera situación, de ese primer conjunto de factores, al segundo conjunto de factores, lo que significa que ya no vamos a crecer a 9%, posiblemente ni a 8% ni a 7%. Incluso podríamos crecer a menos de 6%, aunque lo dudo. El año pasado hemos crecido bastante porque teníamos altísimos y cada vez mayores precios de metales, expansión fiscal, expansión monetaria, flujo de capitales, etc. Pero desde julio o agosto ya es obvio que el problema financiero en Estados Unidos iba a generar una recesión que ahora ya nadie discute.

¿Es verdad, entonces, que el Gobierno no es responsable de esta frenada?
Esto es consecuencia, en parte, de un patadón externo, pero también de algunas políticas macro que se han seguido en nuestro país. En 1997, 98, 99, 2000 y 2001 tuvimos una recesión generada en parte por una sucesión de crisis internacionales y en parte también por una crisis local. Tuvimos crisis en Asia y en Rusia y después tuvimos a un presidente que se fue a Brunéi y renunció por fax.

Tuvimos una gran crisis política.
Pero no fue solo eso, sino que se reveló para todos que la institucionalidad sobre la que se asentaba el proceso de reformas de los años 90 era nula y que el sustento de ese proceso de reformas era muy débil. Fujimori fue un pragmático que encontró que ese era el camino. Pero cuando tuvo la alternativa de hacer lo que él pensaba, comenzó a embarrarla. Eso empezó desde 1994.

Pero esa crisis recesiva sí se enfrentó bien en el 2001 y el 2002.
Esa crisis, en efecto, exigía al comienzo --era lo correcto y había que hacerlo-- tener políticas macroexpansivas. Así fue en el 2000, 2001 y 2002. En el año 2003 ya se estira la cosa. En el 2004 las tasas de interés que fijó el Banco Central eran, en términos reales, negativas. Es decir, había un estímulo monetario muy importante, pues había directores del Banco Central que creían que era buena idea mantener ese estímulo monetario y tal cantidad de soles en la economía, y además que el tipo de cambio fuera un poco mayor a su nivel de equilibrio.

Es decir, se siguieron aplicando medidas esencialmente antirrecesivas.
Creo que eso fue un error. Esas medidas --para estimular la economía, el Banco Central metía muchos más soles de los que se requerían-- tuvieron sentido al comienzo para salir de la recesión, pero dejaron de tenerlo cuando la economía comenzó a crecer.

¿Qué consecuencias trajo eso que tú consideras un error?
En parte, el 'boom' del crédito. En parte, el que haya habido un crecimiento mayor al que debió haber en el 2005 y 2006. Es decir, le metimos impulso a un carro que ya estaba arrancando solo. O, si se quiere, pisamos el acelerador en una bajada. Cualquiera de esas analogías me parece válida. Eso hicimos en política fiscal. Ese estímulo monetario era absolutamente innecesario. Estos estímulos monetario y fiscal salvajes y, en mi opinión, extemporáneos, se comenzaron a moderar al final del gobierno de Toledo.

¿Esta proyección de crecimiento a 6% te parece una buena o una mala noticia?
Me parece que se acabó la fiesta. Estas condiciones que se dieron en el 2006-2007 fueron impresionantes, de un optimismo desbordante de la economía mundial. Pero eso ya no existe. Hace rato se acabó la fiesta. Sin embargo, solo una parte de lo que está pasando ahora en nuestro país tiene que ver con lo que está ocurriendo afuera, aunque sea decisiva. Hay otra parte que es responsabilidad nuestra. Por eso hay que reconocer que hay cosas que se están haciendo bien, que hay inversiones en infraestructura que van a sostener este crecimiento y que hay cierta continuidad política.

¿Qué no se está haciendo bien?
Hay sectores en los que no se está invirtiendo, que son nuevos sectores para el Perú, áreas como petroquímica o etanol. Podría haber más sectores así y tendrían que promoverse, si se pensara en serio en políticas públicas. Por otro lado, hay que tener muy en cuenta que una buena parte del crecimiento que hemos tenido hasta el 2007 tampoco tuvo que ver con ese optimismo mundial desbordante, sino con otros factores que también están cambiando en el mundo y que no son transitorios ni se van a revertir con esta crisis.

¿Te refieres al crecimiento de China o de la India?
No solo China. No solo la India. También Rusia, Europa del Este, Eslovenia. No solo esos países asiáticos que hemos mencionado, sino también Bangladesh, Vietnam, Pakistán. Lo que ha pasado con Irlanda no va a acabar mañana. Ni tampoco lo que está pasando en Nueva Zelanda o Australia. Es decir, hay un cambio estructural en el mundo, en parte por la integración de estos países que estaban fuera de la economía mundial, y en parte también por el liderazgo en políticas públicas de países como Australia y Nueva Zelanda. Entonces, ya no vamos a crecer a 9% u 8%, pero podemos seguir creciendo al 6%, y eso ya es bastante bueno.

¿Qué deberíamos hacer para que esto que ya hemos conseguido no se derrumbe como en ocasiones pasadas?
Ese es el punto. Hay que reconocer que buena parte de lo bueno que nos ha pasado ha venido de afuera, y que eso se está volteando desde hace un buen tiempo. Asimismo, tenemos que reconocer que hemos hecho poco en términos de lo que el país necesita para ordenarse y seguir adelante: reforma educativa, reforma de salud, reforma del Estado.

Me gustaría ser un poco más preciso en este punto, pues todo el mundo habla de reformas, pero
Un ejemplo muy preciso: el Congreso de la República. Hay que hacer algo con urgencia, pues las leyes salen de ahí mal pensadas, no se fiscaliza adecuadamente al Ejecutivo, no se representa adecuadamente a la gente. Es decir, es un desastre. También es urgente reformar el Poder Judicial. Imaginemos qué diferencia habría para hacer negocios en el Perú si tuviéramos un Poder Judicial independiente. Sería la diferencia entre el día y la noche.

En el caso del Congreso, se piensa que su reforma consiste en controlar mejor la asistencia y la puntualidad de los congresistas, lo cual es absurdo.
En efecto, ahora se está hablando de los congresistas tardones y de las asistencias, pero ese es un total saludo a la bandera. Las discusiones deberían ser otras: cómo hacer para dejar de tener aventureros postulando al Congreso cada cinco años, o qué hacer para contar con partidos políticos. Es una discusión que no se agota con cambios legales; es mucho más compleja. Tiene que ver con cómo se elige, si existe una cámara o dos, si se renueva o no, si hay voto facultativo o voto obligatorio, de si hay renovaciones por tercios o no. Todas esas discusiones son importantísimas, pero no se han dado.

¿Crees que mejorando el Congreso vamos a atraer más inversiones?
Sin duda todo mejoraría un montón, pues las leyes serían mejores. Otra discusión puntual es sobre la calidad de los asesores en el Congreso. Ahora deben tener un bachillerato, lo cual es una barrera de entrada deficiente, pues las universidades peruanas son buenas, regulares y malas. Debería haber una evaluación, pero no hecha por los congresistas, pues estos ponen a sus amigos allí. Debería ser una evaluación independiente.

¿Cuánto es lo que perdemos por no emprender estas reformas en los campos que has mencionado?
En este momento hay cambios en el mundo que favorecen a países como el nuestro, que tienen bienes primarios. El asunto es si somos capaces de engancharnos a ese crecimiento y sentar bases más sólidas para que no sea, otra vez, una oportunidad perdida. Ya hemos tenido desarrollos industriales que hemos desaprovechado. En el siglo XIX, durante el desarrollo industrial de Europa, el Perú era uno de los países más ricos del mundo, pero desaprovechó esa oportunidad por completo, o, más bien, solo la aprovecharon 15 familias.

Igual que a mediados del siglo XX...
Ahí ya no fueron 15 familias, sino quizás 40. Tenemos que asegurarnos de que esta vez va a ser diferente. Yo espero no equivocarme, pero creo que hay cambios en el Perú que permiten ser más optimista esta vez, pues la sociedad se ha integrado más. Eso que empezaron a poner en blanco y negro José Matos, Julio Cotler o Aníbal Quijano, aunque yo no comparto por completo esa idea, el fenómeno que ellos relatan y analizan es un fenómeno que ha cambiado la cara del Perú. Ahora tenemos un país mucho más viable.

Pero también mucho más desbordado.
Sigue siendo un Estado desbordado por la informalidad --el Perú tiene la quinta economía más informal del mundo--, pero igual ahora es otro país, con muchas más potencialidades, y las 40 familias son ahora muchísimas más. Ahora tenemos un montón de gente de ingresos medios bajos que ha surgido y que hoy tiene ingresos mayores. Pero eso tiene que encauzarse, impulsarse. Para eso se necesita un Estado distinto y buenas políticas públicas. Por eso hablamos de reformas. Ojalá hubiera cien señores Edwin Oviedo (empresario y dirigente azucarero) y cien señores Añaños, pero no va a haber cien de ellos si seguimos así.

Se deben hacer mínimo dos reformas por año
¿Qué requiere el peruano para salir adelante?
Para que un niño inteligente de Huancavelica salga adelante, se requiere al Estado en nutrición, educación, salud, infraestructura, seguridad. Por eso son clave las políticas públicas y por eso es que son tan urgentes las reformas en los distintos sectores. Sin embargo, allí avanzamos muy poco. Toledo hizo, en mi opinión, dos cosas importantes: cerró la cédula viva y empezó la negociación del TLC con Estados Unidos y, más allá de eso, estableció una agenda comercial ambiciosa, que también abarca a Europa y Asia. Eso fue una buena idea que ha sido sostenida por este gobierno.

¿Qué reformas ha hecho este gobierno?
En este gobierno se ha hecho la ley de carrera magisterial y casi se para de contar las reformas de largo plazo. Como es obvio, no se puede hacer dos reformas por gobierno. Se tiene que hacer dos reformas por año. Toledo tenía dificultades para mantenerse en el poder, cometía errores tan graves que todo el mundo se preguntaba si iba a llegar al 2006. Pero no podemos decir lo mismo de Alan García. Él es un tipo muy hábil políticamente, tan hábil que ha vuelto a ser electo pese a que hizo lo que hizo en su primer gobierno. ¿Por qué no hace más cosas?

¿Qué hipótesis tienes tú?
El Congreso no es una restricción. García hace lo que le da la regalada gana en el Congreso; cuando quiere pasar leyes, las pasa. Mi impresión es que no tiene gente, no tiene gente que le dé buenas ideas. Otra impresión que tengo es que el Apra sigue teniendo gente muy corrupta. Entonces, buena parte de las cosas que están haciendo las están haciendo porque les conviene y buena parte de las cosas que no quieren hacer es porque no les conviene. Algo típico en la política peruana: mantener el control político en función de ciertos intereses, sin pensar en grande.

LA FICHA
Nombre: Pablo Alberto Secada Elguera.
Nacimiento: Lima, 16 de diciembre de 1971.
Estudios: Bachiller en Economía en la Universidad del Pacífico y maestría en la misma especialidad en la Universidad de Chicago.
Trayectoria: Ha sido analista del Banco Santander, investigador del Instituto Peruano de Economía y asesor de la bancada de Unidad Nacional en el Congreso. En la actualidad tiene su propia empresa de asesoría económica.

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