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¿Convirtiendo en héroes a los villanos de ayer?

Por: Juan Paredes Castro |

¡Que tal lógica la de los señores directores de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Miguel Jugo y Francisco Soberón!

A juicio de ambos, el MRTA, al estar desarticulado e inoperativo, no merece estar en la lista internacional de organizaciones terroristas.

Esta lógica absurda, que pretende liberar el pasivo criminal del MRTA y reivindicar, retorcidamente, el supuesto actual "activo civilizado" del mismo, no pasaría de ser una simple opinión si es que no hubiera formado parte de la argumentación oficial y decisiva que la propia Aprodeh habría llevado al seno del Parlamento Europeo.

Aparentemente no habría sido difícil convencer a esta instancia de la Unión Europea del lavado de cara del MRTA que con la toma de la embajada japonesa en Lima dio precisamente un golpe sorpresivo, justo cuando, como ahora, parecía desarticulado e inoperativo.

¿Acaso para muchos no estaba desarticulado e inoperativo Sendero Luminoso cuando igualmente anochecimos a un sangriento atentado en El Polo, con todo el registro de su autoría y perversidad?

La derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial también dejó desarticulado e inoperativo al nazismo. Pero a nadie se le ocurrió sacarlo de la lista negra a la que lo llevaron sus genocidios. La sangre derramada por el MRTA en el Perú no puede ser motivo de tráfico político y burocrático, dentro de un parlamento como el europeo, en el afán de devolverle a aquel una carta de ciudadanía que no merece, pero que muy bien puede servirle para volver a recibir financiamiento externo.

Si bien no somos ajenos a las batallas que han librado los señores Jugo y Soberón en defensa de los derechos humanos en el Perú, no podemos dejar pasar la revelación de ese doble estándar que a veces suele caracterizar a algunas instituciones a la hora en que solo ven en un plato de la balanza al terrorismo de Estado y no a Sendero y al MRTA en el otro.

Claro que nos asquea la criminalidad de las cúpulas militares comprometidas con la corrupción y las violaciones a los derechos humanos, de la misma manera que aquella otra perpetrada por Sendero y el MRTA y que parecería ser vista por Aprodeh con un cristal distinto, de casi calculada indulgencia.

Aprodeh ya no le debe ninguna explicación al Parlamento Europeo porque ahí ya terminó de hacer lo que tenía que hacer: salvar al MRTA. Le debe una explicación al Perú, a cuyo nombre dice trabajar y cuyos derechos humanos dice defender. Y por qué no también, por supuesto, a las familias de las víctimas de la organización terrorista que asaltó, secuestró y asesinó impunemente.

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