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LIBROS DEL CAPITÁN

Letra y música para niños

Por Jorge Eslava

Las canciones para niños son también melodía y sentido; nada los diferencia de un poema. Y como en la poesía, hay buenas y malas composiciones. Las canciones infantiles que ha creado Juan Lucho Dammert -que tantos conocemos hace años-, son las mejores que he escuchado en nuestro país. Lejos de las tonadas clásicas de los Hermanos Rincón y de la notable María Elena Walsh, y bastante más lírico que el argentino Luis María Pescetti, el tropel de animales de este libro exhibe vivacidad imaginativa y cuidadoso trabajo literario. Porque además de músico que ensaya ritmos nativos y extranjeros, el autor es un buen poeta.

Su fauna no es la animalia consagrada de cisnes o pavos reales, sino la humildona de burros, pulgas y chanchos. Y todos tienen una historia entretenida y aleccionanante que contar y cantar. "El elefante galante", por ejemplo, es amigo de la mosca Laurita a quien salva con su trompa de una gigantesca ola. "A la alpaca Paquita" hay que pedirle permiso, no se vaya a enojar, para que preste un poco de lana para una chalina. "Teodoro, mi viejo loro" es el personaje infaltable en cualquier historia marinera, que va al hombro de un pirata y no le corre a la aventura. En "Adivinadora" se juega a las preguntas y respuestas disparatadas, pero certeras. Descontado el himno zoológico que es "Cómo te vaca", el tema que prefiero es "Mono Machín". La irreverencia y diablura -a ratos lo absurdo- de sus letras me recuerdan al gran poeta francés Jacques Prévert. No es poca cosa para este animoso juglar, que con este libro ha ganado un lugar de privilegio en la canción infantil. La ilustradora Adriana Patrucco ha contribuido con su espíritu juguetón y su preciosa mano a hacer más bullanguero este imaginario concierto. Hay que estar atentos a sus presentaciones en vivo, pues el autor va cantando de aquí para allá, terco como una mula, pero con la elegancia de un ruiseñor.

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