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CANNES. El festival en su recta final

Es el turno de Lucrecia Martel

"LA MUJER SIN CABEZA", EL RECIENTE FILME DE LA REALIZADORA ARGENTINA, SE PERFILA COMO UNO DE LOS FAVORITOS DEL CERTAMEN. TODO SE DECIDIRÁ ESTE DOMINGO

CANNES [AFP]. "La mujer sin cabeza", película de la argentina Lucrecia Martel presentada ayer en competición en el Festival de Cannes, introduce casi literalmente al espectador en el alma de una mujer que, tras un accidente, se ausenta mentalmente de sí misma y de su mundo familiar.

Después de un accidente de auto en que atropelló algo (¿un perro?, ¿a una persona?), Verónica vive un proceso de ensimismamiento, no parece saber lo que le pasa, no reconoce a nadie y se deja llevar por la rutina de su vida familiar.

Lucrecia Martel acompaña con una cámara muy próxima los movimientos y, sobre todo, los silencios de Verónica (interpretada por María Onetto), y va descubriendo su medio familiar y social.

Como en sus anteriores cintas, "La ciénaga" y "La niña santa", detrás de las historias individuales, Martel pinta una clase social. Juntos, los tres filmes pueden verse como una comedia humana de la burguesía provincial argentina. "Es verdad que las tres tienen preocupaciones en común. No lo había pensado así desde el principio, pero desde que terminé esta, sentí que las tres están en la misma zona", declaró Martel antes de la función de gala del filme. "Se trata de una clase social, pero sobre todo de un tema que a mí me obliga a reflexionar permanentemente: cómo muta la percepción, cómo la política pasa hoy por un proceso de reeducación de la percepción, hasta el punto de que hay cosas que ya ni siquiera vemos", explicó .

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