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HUANCAVELICA: ¿EXCEPCIÓN O CONFIRMACIÓN?

Pobres y lejanos

Por Fernando Vivas. Periodista

Estoy dispuesto a creer todas la cifras, a tragarme el 5,2% de reducción de la pobreza en el 2007 sin chistar y estoy dispuesto a aplaudir todos los triunfalismos, como ese de Alan diciendo, en pico de euforia, que la meta de pobres para el 2015 será de 10%, si veo una campaña del Gobierno donde se reconozca que la desigualdad es uno de nuestros grandes males y se promocionen políticas firmes para reducirla.

Somos menos pobres, pero no menos desiguales, y así como se perifonean las cifras positivas del INEI, deben comunicarse las medidas para alentar la inclusión, la formalidad, el empleo decente y la educación. ¿Existen acaso metas numéricas de igualdad? Pues hay que establecerlas.

No voy a invocar mediciones complicadas (un estudio de investigadores de Grade señala que el índice de Gini, que mide la desigualdad, ha aumentado de 42,21 en el 2004 a 42,39 en el 2005 y a 43,13 en el 2006), pero sí me remito al contraste más dramático en la última medición del INEI: La pobreza extrema entre el 2004 y el 2007 ha descendido de 6,5% a 3,5% en el más favorecido ámbito urbano, y tan solo de 36,8% a 32,9% en el estancado ámbito rural. O sea, la miseria urbana ha descendido 46% mientras la rural solo 10,6%.

Pero más conmueve --e irrita-- el caso de Huancavelica: no solo se mantiene como la región más pobre de todas sino que, entre el 2006 y el 2007, ¡su pobreza ha aumentado de 84% a 85,7%! Conmueve porque esa cifra significa desnutrición crónica y debilidad de ciudadanía que afectará a más de una generación en adelante, e irrita porque uno no sabe si Huancavelica es una excepción a los efectos del crecimiento, explicable por falta de recursos , clima hostil u otras razones particulares, o es la patética confirmación de que estamos creciendo de una manera demasiado egoísta. E irrita más cuando uno piensa que de sus dos congresistas uno es el mataperro Miró Ruiz y su presidente regional es Federico Salas, un líder que sobrevivió por arte de birlibirloque --y por una alianza vergonzante con el fujimontesinismo-- a la decadencia de los poderes tradicionales de su región y hoy gestiona, más desde Lima que desde su capital, un paternalismo ineficiente. Súmese la mala elección como indicador de pobreza.

Estuve en Huancavelica durante la campaña del 2006 y constaté una gran ironía local: hay varias ONG y dependencias públicas. Que la pobreza está diagnosticada al dedillo, pero falta tratamiento y voluntad de superarla. Constaté también que no prosperó una tacha contra Salas, acusado de vivir en Lima y dar una dirección de fachada en su región.

Pasé la última Semana Santa en Huaitará, la capital de provincia más sureña de Huancavelica, en plena Vía de los Libertadores. Por su cercanía a Ica (la región con menor pobreza), percibí cierto ánimo separatista que obliga a repensar nuestra descentralización, ¿de qué ha servido a los más pobres entre los pobres? Habrá que ayudar a los huancavelicanos, sin paternalismos, a combatir su frustración.

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