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MUCHO OJO

¡Ya párenla!

Por Fernando Vivas

Una amiga me llamó para decirme: "¡Pon el 2, va a hablar Augusto Ferrando!". Siempre obedezco a estas alertas ciudadanas, así que zapeé hacia "Esquadrón".

Un vidente agarraba la mano de Juan Carlos Ferrando y lo animaba a hacerle preguntas a su padre, pues acababa de entrar en contacto metafísico con él. Al poco rato también entró doña Mercedes, la madre, y le dijo a su hijo, a través del farsante, perdón, vidente, que no se preocupara por el lío de los brillantes y que era mentira que su hermana Julia la hubiera matado. El farsante tendrá poco o nada de vidente, pero mucho de televidente, pues esas leyendas no las sacó de su bola de cristal sino de la miniserie biográfica "De pura sangre", que se estrenó con la venia de Juan Carlos. O de cualquier periódico chicha.

Aplaudiría al programa si subrayaba la ocurrencia con un toque deliberadamente farsesco, pero tal como la presentó, con luz mortecina y música grave, pecó de idiota. Hubo humor, pero más del involuntario.

Sin embargo, quise aprovechar la ocasión, mientras duró el suplicio, para intentar meterme en el elástico pellejo del único hijo sobreviviente de ese mito que la TV insiste en que la cultura peruana cargue sobre sus hombros.

Juan Carlos tiene que vivir de algo. El ambiente está duro y una rápida visita a la tele puede ser buena para la economía. Ah, porque no voy a creer que este buen hombre esté dispuesto a soportar gratis a un impertinente que le recita lo que ha leído en los periódicos.

Pero Juan Carlos sí tiene mucho que decir sobre su padre, sobre el revés de su leyenda de macho explotador y autoritario, sobre su amistad con Alfredo (pareja de JC), sobre sus sentimientos divididos entre esposa y cuñada, entre un hijo y otro; y lo dice cada que puede, pero apenas se le oye, pues las ocasiones en que lo hace son tales que el mito lo aplasta y aparece, como en este mediodía de marras, validando una ristra de supercherías sobre maldiciones, "yo lo descubrí'', demagogia criolla y paternalismo chonguero. Mucho bombo para el difunto rey del autobombo. Ya párenla y denle un respiro a Juan Carlos.

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