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El último psicosocial

Por Luis Vargas Valdivia. Ex procuradoranticorrupción

Vladimiro Montesinos confirmó hoy lo que todos sabían: que no iba a declarar en contra de su ex jefe, Alberto Fujimori, en el juicio que se le sigue por violaciones a los derechos humanos. Se presentó para dar un show y dar opiniones políticas que llamen la atención de la prensa, pero nada relevantes para el proceso.

Pero como esto era lo previsible, no hay nada que lamentar. La declaración de Montesinos no sirve como prueba de cargo ni de descargo. Desde el inicio, el ex asesor presidencial demostró que su objetivo no era atacar a Fujimori. Además es un testigo imperfecto de este proceso, pues está siendo procesado por los mismos hechos. Formalmente, no presta juramento ni puede ser obligado a declarar porque lo ampara el derecho constitucional a no ser obligado a autoincriminarse. Se les ha reclamando a los vocales de la sala por no haberlo obligado a declarar, pero como testigo imperfecto podía abstenerse. Si hubiera sido forzado, se habría caído en una causal de nulidad.

Pero el juicio no se acaba en las declaraciones de Montesinos. Falta aún el paso de varios testigos por la sala y luego empezará el debate sobre las pruebas instrumentales, entre ellas el video de la entrevista del periodista Umberto Jara a Martin Rivas. Esta es una prueba válida, pues ha pasado por los peritajes respectivos.

El primer objetivo de este proceso era acreditar la existencia del grupo Colina y, a estas alturas del proceso, las pruebas testimoniales lo han confirmado. Ha quedado acreditado que fue un grupo organizado al interior de las fuerzas del Estado, adscrito al Servicio de Inteligencia Nacional, cuya finalidad fue la lucha contra el terrorismo.

Las diversas pruebas presentadas, sobre todo la entrevista a Santiago Martin Rivas, afirman que el ex presidente sabía de la existencia del grupo Colina. En su condición de presidente tenía conocimiento de esa agrupación, como parte de su política antiterrorista. Lo que toca demostrar ahora es que Fujimori autorizó su existencia, ordenó algunas actividades del grupo o por lo menos consintió su existencia. Uno de los tres escenarios es suficiente. ¿Si él sabía de la existencia y de las acciones que realizaba, por qué no hizo nada para evitar que siguiera adelante, cuando ya eran acusados de violar derechos humanos? No es necesario que se certifique que él dio las órdenes.

Luego de la presentación de Montesinos queda claro que su vinculación con Fujimori sigue más firme que nunca. Los gestos y el mismo discurso durante la audiencia demuestran que aún son socios y que no hay ningún espíritu de contrición por los actos cometidos. La alianza fujimontesinista se mantiene y tiene por finalidad protegerse mutuamente y sacar provecho de las debilidades del otro. Lamentablemente el ex presidente ha perdido la oportunidad de hacer un deslinde respecto a los actos de corrupción de su gobierno.

Montesinos sabía que era el centro de atención, creó caos y aprovechó la oportunidad para hacer un psicosocial con la denuncia hacia el fiscal Avelino Guillén. Lo que nos preguntamos ahora es por qué esperó siete años para hacerla. El desempeño del fiscal Guillén es bueno y Montesinos sabía que debía atacarlo y desprestigiarlo. Aún mantiene sus viejas tácticas. Estamos avisados.

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