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¿Le ha hecho bien Montesinos a Fujimori?

Por: Juan Paredes Castro |

Algunas puestas en escena en el juicio oral al ex presidente Alberto Fujimori pueden anticipar resultados distintos de los deseados por sus protagonistas.

Así, por ejemplo, podría darse la impresión en mucha gente de que Vladimiro Montesinos paseó a sus anchas su condición de testigo en la audiencia de ayer, cuando lo cierto es que la malbarateó.

En efecto, Montesinos dijo y calló lo que él quería decir y callar, pero lo hizo tan destemplada y arrogantemente que su testimonio vino a confirmar más la regla que la excepción respecto de quien se trataba.

Si había una estrategia legal coordinada para evitar incriminar a Fujimori, la construcción verbal y gestual que el ex asesor de inteligencia hizo de su propia personalidad terminó revelando lo contrario. Es decir: que estábamos exactamente ante un testigo-cómplice que recordaba, con pelos y señales, ante el tribunal, una subordinación cómplice.

Fujimori y su defensa legal conocen algunos de los delitos por los que Montesinos enfrenta penas irreversibles, delitos que no son ajenos a un Fujimori que, en los días de derrumbe de su régimen, buscaba a su ex asesor como aguja en un pajar. ¿Qué esperaba Fujimori de Montesinos que no fuera añadir una mancha más a su expediente? ¿Y tan rápido olvidó Montesinos el allanamiento a su casa familiar bajo órdenes de un Fujimori ansioso por recuperar decenas de maletas?

Montesinos no era para Fujimori el compadre adecuado para sacarle las castañas del fuego. Tampoco la caritativa presencia que viniera en su ayuda a abrir una ventana de verdad. Su defensa legal y sus más cercanos seguidores comprenderán que no hay motivos para aplaudir. Montesinos se ha pintado tal cual es. Fujimori no puede esperar que los jueces que lo juzgan se chupen los dedos.

Muchos de los militantes y cercanos ex colaboradores de Fujimori, que hasta hace poco despotricaban contra Montesinos, culpándolo de todos los males del régimen del 90 al 2000, ¿pueden decir ahora que el ex asesor del SIN estuvo más que inteligente y locuaz ante un fiscal al que trató de ridiculizar?

Si el doctor César Nakazaki pensó ganar algo para su cliente, la audiencia de ayer, con un Montesinos verborreico hasta la histeria, le ha deparado una mala noticia: las formas han matado el fondo de lo que esperaba su defensa legal.

La única novedad que nos trajo el ex hombre fuerte del SIN fue su carácter mandón e irritable.

Montesinos no tenía que armar nada. Su armadura es él. No había nada que añadirle ni quitarle a su libreto. Hasta su silencio acabó siendo pertinente.

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