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En busca de un nuevo modelo de burocracia

Por: Juan Paredes Castro |

El Gobierno no debería demorarse en sembrar pilotos administrativos de nueva hornada, a lo largo y ancho del Estado, como hace años lo hiciera Chile, con los beneficios que puede exhibir hoy a gran escala.

¿Cómo es que tendría que hacerlo?

Pues comenzando por averiguarlo, a partir, por ejemplo, de lo que en materia de recursos humanos calificados demanda el paquete de decretos legislativos vinculados a la implementación del TLC con Estados Unidos.

Como quiera que este reto supone, entre otras cosas, gestión de calidad y alta competitividad, toda grave omisión en este campo sencillamente nos cerrará las puertas de entrada con éxito en ese mercado.

O sea que estamos avisados: no nos valdrá de nada tener un tratado de libre comercio muy bien suscrito y muy bien ratificado, pero muy mal acompañado en su retaguardia ejecutiva.

La escasa experiencia peruana exitosa en el tema de gestión pública se remonta a los años noventa con los modelos que entonces representaron Indecopi y Sunat. Lamentablemente la fiebre fujimorista por las reelecciones y los mecanismos de corrupción que se adhirieron a ella echaron a perder las reformas de segunda generación que debían seguir al ajuste fiscal, al asentamiento de la macroeconomía y a la reinserción en el sistema financiero internacional. Ya el Banco Central de Reserva había hecho lo propio mucho antes, aunque dentro de un perfil bajo y cerrado que pretendió ser, en todo caso, una experiencia única y exclusiva.

Digamos que esas reformas de segunda generación, que tienen que ver con un Estado moderno y eficiente, son todavía reformas pendientes, cuya dilatación en el tiempo nos ha acostumbrado a convivir con los saldos de tres décadas perdidas.

Resulta por eso sorprendente que el Gobierno no tenga una estrategia armada al respecto y apenas un marco legal que apunta a la puesta en marcha de un sistema de gerencias, mientras persiste en el error de desperdiciar cargos claves en amigos del partido que lejos de ofrecer resultados sienten que se les paga favores de campaña electoral.

El crecimiento del país emite señales de alarma no solo para mejorar nuestra perfomance de generación y distribución eléctrica sino también para evitar apagones peores en el horizonte de mediano y largo plazos.

No nos hace falta un 'zar' de la gestión pública. Simplemente un gobierno dispuesto a aplicarse con rigor la ley del silencio administrativo, respecto de lo que debe y tiene que hacer.

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