Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
EDITORIAL

Estrategia antiaccidentes: Y si esta vez no funciona...

La creación del Consejo Nacional de Seguridad Vial es la última oportunidad del Gobierno para asumir la responsabilidad de frenar la mortal ola de accidentes en carreteras. Esto no puede ser una salida más para justificar la permanencia de algún funcionario, sino la respuesta firme, integral y sostenida a un gravísimo problema de seguridad pública.

Es positivo que se incluyan los ministerios de Transportes, Interior, Salud, Educación y Trabajo, a los que sumarán la Sunat y los gobiernos regionales. Paralelamente, se constituirá un grupo de trabajo para mejorar la normativa interprovincial, en el que estarán presentes el Ministerio de Justicia, el Poder Judicial y el Indecopi.

¿Debe entenderse esto como un fracaso del plan Tolerancia Cero que lanzó el Ministerio de Transportes? El MTC ha avanzado bastante en infraestructura de carreteras, pero es evidente que tal nombre era una exageración, pues desde sus inicios el control fue difuso y ciertos funcionarios se coludieron con los transportistas

El reto ahora es elaborar un plan integral, con responsabilidades definidas y fiscalizar su ejecución de modo permanente, sin permitir relajos ni atajos de ningún tipo. Tal plan debe incidir no solo en la aplicación de drásticas sanciones a los infractores, sino también en campañas cívicas y sociales para crear conciencia entre los pasajeros, que muchas veces se confabulan con los choferes para incumplir las normas, por pagar menos o llegar más rápido a su destino, sin pensar en las gravísimas consecuencias.

Se anuncia la formación de grupos multisectoriales para intervenciones sorpresivas y el aumento de inspectores y policías, que ahora podrán aplicar multas. ¿Y por qué no pensar en helicópteros de control y apoyo rápido que sobrevuelen las vías principales?

A todo ello debe agregarse la implementación urgente, por parte del MTC y las municipalidades, de terminales terrestres, no solo para comodidad de transportistas y pasajeros, sino porque es el mejor lugar para empezar a controlar. La lucha contra las empresas informales debe ser igualmente implacable.

A las empresas, en tanto, debe exigírseles el SOAT, la instalación de tacómetros y equipos satelitales, así como una mejor selección, entrenamiento y trato de sus choferes. Estos empresarios tienen que ponerse la mano al pecho y no buscar pretextos. ¿Cómo es posible que autoricen la salida de un solo chofer para un viaje de más de 16 horas de Lima a Tumbes? ¿Solo por ganarse unos soles más ponen en peligro la vida de tantas personas? Estas faltas cuasi delictivas deben tener responsabilidad penal y sanciones severas.

Hay que parar la masacre en las carreteras. La ciudadanía exige clamorosamente que viajar por las carreteras no sea un juego de azar para su vida, sino un servicio cómodo y seguro por el que se paga un precio justo. Y en eso tienen que asumir responsabilidad todos los sectores involucrados, empezando por la ministra de Transportes, o dar un paso atrás para que otros más eficientes y motivados hagan cumplir esta obligación del Estado.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook