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A PROPÓSITO DE LA IMAGEN DE LAS FUERZAS ARMADAS

El honor de ser infante de Marina

Por Héctor López Martínez. Historiador

A veces la pretendida ironía, donde se oculta la mala fe, paradójicamente se convierte en halago. Eso es lo que ocurre cuando se le llama al ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, "infante de Marina". Ser infante de Marina, para quienes no lo saben, es tener el honor de pertenecer a una fuerza de rico historial dentro de nuestra Marina de Guerra. Para ser infante de Marina se requiere valor, patriotismo, hombría y un entrenamiento físico y espiritual sumamente riguroso.

Infante de Marina fue el primer soldado del Perú, Francisco de Vidal, que luchó en los días de la Independencia y que con el correr del tiempo alcanzaría el grado de general ocupando interinamente la Presidencia de la República. Infantes de Marina fueron los que formaron los batallones Guarnición de Marina y Guardia Chalaca, que bajo el mando de los capitanes de navío Juan Fanning y Carlos Arrieta, respectivamente, se batieron heroicamente en Miraflores el 15 de enero de 1881, defendiendo el honor nacional, hasta quedar, literalmente, aniquilados.

Infantes de Marina fueron los que dejando sus habituales tareas en el ámbito marino marcharon a combatir a los delincuentes terroristas --a esos asesinos a quienes ahora se pretende que el Estado pida disculpas e indemnice-- en las zonas más fragosas de Ayacucho, donde operaba Sendero Luminoso. Allí tuvieron numerosos enfrentamientos con los terroristas, sobre todo en Huanta, Tambo, Huamanguilla, San José de Cecce y otros muchos lugares más ubicados en alturas cercanas a los 4.000 metros, para luego descender hasta la ceja de selva sobre el río Ayacucho, en Luisiana, San Francisco, Sivia, Corazón Pata y Llochegua, nombres que sin duda leen por primera vez algunos frívolos comentaristas que nunca estuvieron allí.

La cuota de sangre que nuestra Marina de Guerra tuvo que pagar en su accionar pacificador fue muy grande. En San José de Cecce cayeron los infantes de Marina Pedro Cueva Vásquez, Félix Rosas Zevallos y Johnny Ordóñez Díaz. También murieron el teniente primero Carlos Cieza Castellanos y varios oficiales de mar y grumetes.

Aquí en Lima, el 16 de agosto de 1985, los delincuentes terroristas causaron gran número de muertos y heridos graves entre el personal que esperaba un ómnibus de la institución en Villa María del Triunfo. El 14 de marzo de 1986 fue asesinado el capitán de corbeta Jorge Alzamora Bustamante. Poco después, el 5 de mayo, le quitaron la vida al contralmirante Carlos Ponce Canessa. También en 1986 los delincuentes terroristas se amotinaron en El Frontón y premunidos de toda clase de armas atacaron al personal naval y policial muriendo Marino Palacios David, Edilberto Jiménez Guardia y Marco Ramírez Gómez. ¿Alguna ONG se ha preocupado por los deudos de estos gallardos marinos y ha pedido indemnizaciones para sus esposas e hijos?

En el trágico 1986 murió cruelmente asesinado el almirante Gerónimo Cafferata Marazzi, quien había desempeñado la Comandancia General de la Marina. Dos años más tarde, el 6 de diciembre de 1988, los tentáculos asesinos de Sendero Luminoso llegaron hasta La Paz, Bolivia, quitándole la vida al capitán de navío Juan Vega Llona.

En el frente Ucayali, a partir de 1991, perdieron sus jóvenes vidas los alféreces de fragata Adolfo Ribotti Villapando y Juan Jordán de Vivero, así como gran número de técnicos, oficiales de mar y grumetes. El 1 de setiembre de 1999 cayó asesinado el contraalmirante Jorge Novoa Altamirano.

En la operación para recuperar a los rehenes del MRTA en la residencia de la Embajada del Japón, infantes de Marina formaron parte importantísima del contingente que alcanzó un éxito operativo de resonancia mundial. Por último vale recordar que el vicealmirante Luis Giampietri Rojas perteneció a las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOES) y sus virtudes navales y cívicas, su caballerosidad y el valor de llamar a las cosas y a las personas con el nombre que les corresponde, le han ganado el respeto y el aprecio de quienes reconocen su liderazgo nacional.

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