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PERTURBADORAS VISIONES DE ESTEBAN IGARTUA SE EXPONEN EN BRISTOL

Oscuras profecías

EL JOVEN PINTOR PERUANO EXPONE ACTUALMENTE EN INGLATERRA DIBUJOS Y PINTURAS DE PEQUEÑO FORMATO POBLADOS POR EXTRAÑOS PERSONAJES, REFLEJOS DE UNA HUMANIDAD DESPOJADA

Por Carlo Trivelli

Lo último que vimos de Esteban Igartua en Lima fue su segunda muestra individual, Pintura natural, en la galería Wu en Barranco. Los trabajos de ese entonces eran una suerte de aproximación a esa materia viviente que somos, solo que desprovista de forma -como un líquido sin continente-, de modo que lo orgánico se hacía paisaje. Perturbadora visión, si las hay. De regreso a Inglaterra, Esteban cambió de rumbo: "Comencé como de cero, dibujando un montón, dibujando de manera completamente figurativa, dejándome llevar por la imaginación y haciendo crecer el trabajo, como si empezara de un punto y luego me dedicara a expandirlo", explica.

El producto de esa libertad en la figuración son imágenes como las que pueblan estas páginas, imágenes que, de acuerdo con el texto de presentación de la muestra en la que se exhiben, "nos traen a la mente una suerte de purgatorio, un sentido de espera interminable, de imposibilidad de escapar. Estos grupos de seres humanos que sobreviven en tierras despojadas y colinas baldías son desesperanzadores. Las composiciones de estos trabajos son clásicas, pero refieren a un desgarrado mundo moderno en el que toda la inteligencia humana ha sido reunida con el único propósito de hacer posible la supervivencia". A lo que se añade "una ambivalencia entre el horror y las relaciones humanas que claramente se han formado entre los personajes que habitan, a veces solo dibujados a medias, en los trabajos de Igartua".

A Esteban, esta lectura de su trabajo le parece acertada pero a la vez parcial. "La muestra se llama Prophet (Profeta) y es un poco acerca del fin del mundo. y no es que lo del fin del mundo no pase por mi cabeza, pero lo que hago también pueden ser personas que están viviendo en cierto margen del mundo, no solamente el fin", explica. "Yo creo que cualquier buen trabajo tiene cierta solidez conceptual, pero a mí me interesan los trabajos que me pueda quedar mirando, en los que no pasan cosas solo en un nivel, sino en varios", detalla, y con ello abre una nueva puerta a la interpretación: quizá no se trata de una visión apocalíptica del futuro, como lo ha asumido la curadora de la muestra, sino de un escabroso reflejo de lo que ya pasa en el mundo. Una manera de hacer ver que las imágenes de la ciencia ficción catastrófica y postnuclear no distan mucho de las imágenes de la pobreza y el despojo en que se vive en el Tercer Mundo en la actualidad.

IMÁGENES DEL FIN DEL MUNDO
Lucy Byatt, curadora y directora del centro Spike Island donde esta se presenta, armó la muestra a partir de los trabajos de Esteban. Fue difícil, dice, desarrollar alguna relación entre el trabajo de Igartua y el de otros artistas en términos formales: "al principio se sentía natural buscar artistas que trabajaran con ideas similares y de maneras parecidas a las de Esteban, pero establecer esas relaciones solo encasillaba el trabajo en una suerte de desesperación que no aclaraba nada", explica.

A principios de este año, Lucy encontró el trabajo de Georgie Hopton, un conjunto de esculturas que remedan con torpeza arreglos de flores y hojas, de un modo tal que, como lo ha descrito la prensa inglesa, "parecen provenir de un lugar sin flores". Byatt sintió que, aunque no en aspectos formales, "sus esculturas venían de alguna manera desde fuera con más o menos la misma intensidad que los trabajos de Esteban". Sobre la base de esta proximidad en la intención de los artistas, algo se comenzó a articular y fueron apareciendo modos en que los trabajos de ambos hacían referencia unos a otros, "las obras de Esteban le conferían seriedad a los objetos de Hopton, que suelen ser malinterpretados como simplemente lúdicos y decorativos, característica que está ahí, pero no es lo única que pretende la artista", explica Byatt.

El toque final lo puso la inclusión de Abstracto chomskiano de Cornelia Parker (trabajo que se pudo ver hace poco en el Museo de Arte de Lima), en el que la artista se detiene en detalles del rostro de Noam Chomsky mientras este responde a una serie de preguntas acerca la ecología, el gobierno estadounidense y las grandes corporaciones. "A veces considerado como un profeta, imperfecto en su activismo, pero a la vez un ícono de la crítica política, Chomsky ofrece un modo de descifrar este emparejamiento entre Esteban y Georgie", dice la curadora. Así, tal como Byatt lo describe en el texto de presentación de la muestra, los trabajos reunidos en Prophet funcionan como un reflejo de las ansiedades que comienzan a caracterizar la primera parte del siglo XXI.

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