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PREMIO DE CONCURSO

Por la ruta de los chachapoyas

LOS GANADORES DEL CONCURSO DE LAS SIETE MARAVILLAS DEL PERÚ EMPEZARON SU VIAJE POR LOS BAÑOS DEL INCA, CUMBEMAYO, KUÉLAP Y OTROS LUGARES DE FANTASÍA

Por Julio Pérez Luna

En Lamud (25 kilómetros al noroeste de Chachapoyas) vive José Espinoza, descendiente de los guerreros Luya Chillao, una de las tres etnias de la antigua cultura Chachapoyas. En su jardín sembraba todo tipo de orquídeas que iba a buscar a lugares de difícil acceso, enigmáticos bosques y peligrosos desfiladeros. Mientras caminaba y boleaba (chacchaba la coca), José encontró varios lugares maravillosos que han estado ocultos para el mundo durante cientos, miles o quizá millones de años. Dice que a él no le importaban mucho sus descubrimientos, hasta que decenas de gringos lo fueron a buscar para que los ayudara a encontrar las glorias geográficas y culturales que encerraban los cerros, bosques y valles de la región Amazonas. Así, José, que ahora tiene 40 años y se ha convertido en un guía experto, dirigió las expediciones que lo llevaron al descubrimiento de la espectral caverna de Quiocta (más de 700 metros de profundidad), la catarata de Gocta (la tercera caída de agua más alta del mundo), y una quincena de centros arqueológicos.

La semana pasada, José (a quien se puede encontrar por el pueblo y, dependiendo del recorrido, puede cobrar alrededor de S/.80) acompañó a los ganadores del concurso de las Siete Maravillas del Perú, que organizó este Diario, entre agosto y marzo pasados. Graciela Zárate, Zenaida Ballón, Luis Rivera Grados, Carolina Mejía, Miriam Hurtado, Richard Huamán Medina, y los hermanos Magaly y Juan García Eguizábal, los afortunados viajeros, se quedaron sorprendidos con las anécdotas y el profundo conocimiento de José, quien confiesa haber estudiado solo hasta cuarto de primaria.

Así, en el cuarto día del viaje por las siete maravillas de nuestro país, llegamos primero hasta Karajía, el lugar donde se encuentran los purunmachos o sarcófagos que, se cree, contienen los cuerpos de los más importantes curacas de la cultura Chachapoyas.

Después del almuerzo en Lamud, nos trasladamos por más de una hora en minibús hasta Quiocta, una gigantesca cueva que los chachapoyas utilizaron para llevar a cabo ritos sagrados. El interior de la caverna parece el escenario de una película de ciencia ficción, solo que es inmensamente real, con enormes salas de techos circulares, estalactitas y estalagmitas de distintas formas (algunas antropomorfas) que la naturaleza viene creando desde hace millones de años. Fueron 700 metros de emocionante oscuridad.

VAN TRES MARAVILLAS
El viaje empezó el martes 2 de setiembre. Los ganadores subieron al primer vuelo oficial de LAN con destino a Cajamarca y fueron recibidos en el aeropuerto con una colorida demostración de folclor regional que auguraba lo divertido del tour por las maravillas nacionales.

Previa ceremonia de bienvenida del alcalde provincial, Marco Aurelio Sánchez, nuestros lectores se dirigieron a los Baños del Inca. Luego de almorzar un menú típico con caldo verde, Cumbemayo recibió al grupo que, con imaginación, observó las míticas formaciones rocosas: gigantescos frailes petrificados y hasta un pirata.

Para llegar a Kuélap, el grupo fue de Cajamarca a Leymebamba (donde visitaron el museo Mallqui, indispensable para conocer la sorprendente cultura Chachapoyas), y luego a Tingo. Al día siguiente, tras dos horas en el minibús, llegaron a Kuélap, la ciudadela amurallada chachapoya de 600 metros de largo que se erige al pie de un precipicio, y en la que las edificaciones circulares se mezclan con bellas bromelias. Decenas de llamas recibieron a los nuevos visitantes. Para muchos fue el momento crucial de un viaje que ya pasó por tres de las siete maravillas.

Sin embargo, esta primera parte finalizó en una inolvidable subida de hora y 20 minutos en lomo de mula hacia Revash, el cementerio chachapoya clavado en la pared de la montaña. El viaje continúa ahora por el valle de Alto Mayo y terminará el 30 de este mes en el Cusco.

Tres visitas imperdibles
Para ingresar a una de las 109 pozas de Los Baños del Inca, debe abonar S/.3. El sauna natural cuesta S/.10, y S/.20 la sala de hidromasaje.

Cumbemayo se encuentra a 20 kilómetros de Cajamarca y la alucinante visita por las formaciones rocosas vale S/.4,60. Es indispensable llevar una casaca.

Los adultos y extranjeros deben abonar S/.12 para ingresar a Kuélap. Estudiantes y jubilados S/.7, y escolares S/.1.

Para realizar estas visitas también puede comunicarse con Nuevo Mundo (receptivo@gruponuevomundo.com.pe) y Cajamarca Travel (cajamarcatravel@hotmail.com).

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