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¿Es posible evitar los conflictos?

EN SETIEMBRE, LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO CONTÓ CASI 60 DISPUTAS EN LAS QUE FIGURA UNA EMPRESA

Por Elizabeth Cavero

Un tercio de los 177 conflictos sociales activos que registró la Defensoría del Pueblo en setiembre involucra a una empresa. Es una estadística que plantea muchas preguntas: ¿Están las empresas haciendo las cosas mal? ¿Está la población exigiendo demasiado? El análisis de las cifras puede llevar a algunas conclusiones.

En primer lugar, en el 81% de los casos en los que una empresa es parte, esta es una empresa minera. Luego, si se desagregan los conflictos con empresas mineras, según tamaño de la empresa, se tiene que en un 42% de los casos la empresa es grande, 37% son medianas empresas y en un 14% la disputa es con mineros artesanales. Entonces, la reducción de conflictos en el país pasará por cambios en las empresas mineras, especialmente las grandes y medianas.

Por otro lado, ¿qué lleva a la población a confrontarse con la empresa? La primera causa (21 casos entre los conflictos activos a setiembre) es el temor a posibles daños ambientales. Volver a ganarse la confianza de la población es una tarea más que importante que tienen las empresas.

"Las actividades empresariales, sobre todo las extractivas, deben realizarse desde el inicio de una manera transparente, participativa e inclusiva. La relación entre empresas y comunidades no debe ser de desconfianza", reflexiona Rolando Luque, jefe de la Unidad de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo: "Es natural que las comunidades tengan expectativas respecto de los beneficios que puede traer la empresa y esta debe cuidar que esa relación no se eche a perder por afectaciones al ambiente, falta de comprensión del entorno histórico y cultural o exclusión de las comunidades de las oportunidades de empleo o capacitación".

Desde otra perspectiva, Manuel Figueroa, secretario de coordinación de la Presidencia del Consejo de Ministros y partícipe de los conflictos en los que el Gobierno ha tenido que mediar, piensa que hay casos que pueden ser resueltos a nivel regional, pero se dejan crecer. Por otro lado, Figueroa observa que hay ocasiones en las que un mínimo descuido de la empresa (como el incumplimiento de algún plazo) es usado por organizaciones ajenas a la población que son las que tienen discursos confrontacionales.

Figueroa reconoce que hay muchos conflictos que resucitan porque anteriores compromisos no se cumplieron. "Poco a poco estamos recuperando credibilidad". Esta es una experiencia que le tocó vivir a Yanacocha, la empresa aurífera más grande del país.

"Desde el año pasado, Yanacocha está recolectando los compromisos que ha asumido en estos 15 años", cuenta Luis Campos Aboado, director regional de Asuntos Medioambientales y Sociales de Yanacocha: "Nos hemos encontrado con acuerdos hasta de 1993 que no habíamos registrado. De 287 compromisos, hemos cumplido el 60%".

Campos admite que cuando en su momento estos compromisos no fueron cumplidos, se defraudó a la población, pero señala que no solo Yanacocha ha aprendido de sus errores, sino también otras empresas mineras. Respecto a las causas de los reclamos, afirma que en el fondo lo que la población espera es poder participar de la riqueza que se genera. "El tema ambiental muchas veces es una excusa detrás de la cual hay un problema de inclusión: ellos también quieren sentir los beneficios".

De acuerdo con esta convicción, Yanacocha invierte ahora mucho más en las comunidades más próximas a sus operaciones.

La buena noticia, si se mira bien el mapa de los conflictos, es que en muchos de ellos el diálogo está abierto. "Los conflictos no tienen que ser violentos si una vez planteadas las demandas se abren espacios de diálogo para construir acuerdos", afirma Rolando Luque.

LA DEFENSORÍA RECOMIENDA
Claves de una buena relación
A LAS EMPRESAS
4 Cumplir con las obligaciones ambientales y sociales derivadas de la normatividad, de los instrumentos ambientales y de la autorregulación.
4 Privilegiar el diálogo y la transparencia durante todo el ciclo de vida del proyecto.
4 Evitar discursos confrontacionales que entorpezcan el diálogo.
4 Registrar acuerdos y cumplir con los compromisos. Tener un sistema de seguimiento de las demandas para prevenir los conflictos.
4 Apoyar la participación ciudadana en la vigilancia de la gestión ambiental.

A LOS CIUDADANOS
4 Privilegiar las buenas formas y la participación res-ponsable en los procesos de diálogo
4 Evitar discursos confrontacionales, posiciones maximalistas y llamados a la violencia.
4 Actuar responsablemente en los espacios de participación ciudadana ofrecidos por el Estado.
4 Cumplir sus deberes ambientales y sociales.

(Estas son, en general, las sugerencias formuladas en diversas ocasiones por la Unidad de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo, a empresas y poblaciones).

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