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MEMORABLE. Lima Hot Festival

R.E.M. y Travis hipnotizaron a Lima

AMBAS BANDAS HICIERON DELIRAR EL PASADO VIERNES A MÁS DE 35 MIL PERSONAS EN EL ESTADIO NACIONAL COMO PARTE DEL LIMA HOT FESTIVAL UN ENCUENTRO QUE QUEDARÁ FIJADO EN NUESTRA MEMORIA COLECTIVA

Por José Puga

La noche del viernes una marea humana de más de 35 mil almas fueron hipnotizadas por un festival que nada tiene que envidiarle a los del primer mundo. El Lima Hot Festival, que se montó en el Estadio Nacional desde las 6:30 p.m., contó con dos bandas emblemáticas del rock alternativo y del brit pop sobre una sola tarima: R.E.M. y Travis.

PALABRAS DE UN TESTIGO
Como antesala a los platos fuertes del festival, los nacionales Turbopótamos y Cementerio Club dan el primer puntapié musical hasta la llegada de la banda escocesa Travis a las 8:20 p.m.

Es su vocalista Francis Healy vestido de sombrero y camisa blanca quien destila melancolía con temas de su nuevo álbum "Ode To J. Smith" (lanzado hace poco más dos semanas) y, sin muchas expectativas, el público luego se deja conmover por la energía de sus conocidos éxitos "Closer", "Side" y "Sing".

Después de ser constantemente coreados y ovacionados por la gente, los cinco integrantes de Travis ponen punto final a su repertorio luego de una hora de presentación con "Why Does it Always Rain on Me?".

Son las 10:20 p.m., los instrumentos para R.E.M. están listos. El primero en lanzarse sobre el escenario es el genial Michael Stipe (vocalista) junto con sus compañeros de creación y vida por más de 28 años: el guitarrista Peter Buck y el bajista Mike Mills.

Estallan las luces con "Living Wells is The Best Revenge" y una pantalla gigante detrás del escenario mezcla las imágenes de los integrantes de la agrupación de Georgia con las de distorsionadas ciudades provenientes de un sueño en el que estamos inmersos.

Stipe sacude el cable del micrófono cual látigo mientras baila poseído por los sonidos de "I Took Your Name", "What's the Frequency Kenneth?" y "Drive 8". Una catarsis colectiva que se resume en la honesta sonrisa del vocalista y los coros al unísono.

"Estados Unidos ha elegido a Barack Obama como su presidente. No podemos estar más felices. Las próximas canciones hablan sobre George Bush, su padre y Ronald Reagan: presidentes aborrecibles", vocifera Stipe para seguir con las ácidas letras de "Ignoreland", "Man Sized Wreath" y "Hollow Man".

En cuestión de segundos el Estadio Nacional se convierte en un cielo invertido a pedido de Stipe: "Quiero que todos enciendan sus celulares. Esta canción trata cuando llegué a Los Ángeles y vi un cielo maravilloso". La dulce melodía de "Electrolite" se deja oír por los parlantes.

Para sorpresa de las miles de retinas entrampadas por la estirpe creativa Stipe, el también activista por los derechos humanos baja del escenario y se lanza a los brazos del público con "Everybody Hurts". La marea de carne y hueso se convierte en un oleaje de celulares y camaritas que quieren robarse un pedazo de ese momento.

La estrepitosa guitarra de "It's the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)" dicta la pauta: todos nos sentimos bien frente a cualquier versión personal del fin del mundo.

Después de "Orange Crush", "Supernatural Superserious" y "Bad Day" -incluída una íntima sesión acústica en la que Peter Buck dejó la guitarra para tocar el piano- sigue el eterno hit de esta banda parte del Salón de la fama del Rock N' Roll: "Losing My Religion".

El telón del Lima Hot Festival se va cerrando con la canción "Man On The Moon" en la que Stipe revive a través de sus letras a su amigo, el fallecido comediante Andy Kaufman. Sin embargo, es Mike Mills quien pone punto final a la velada con un brindis con Pisco Sour. Una noche que pasará definitivamente a la historia.

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