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UN MEJOR ASPECTO, INDICADOR UNIVERSAL DE NUESTRO TIEMPO

La conjura del espejo

Por Alberto Pacheco

Tenemos más gimnasios que nunca y ser cirujano plástico es una opción rentable. Desde una sincera mejora de la autoestima, hasta el vacío afán de solo mostrarse, podrían dar pistas de lo que ocurre.

A puertas del verano (y sus fórmulas para ponerse en forma), vale echar una mirada a por qué hacemos de todo para vernos bien frente al espejo.

¿CORTAR / PEGAR?
Son tiempos en los que --así como editamos imágenes en las pantallas-- cortamos y pegamos (adherimos y restamos, corregimos y manipulamos), nuestro cuerpo.

Más allá de una movida en favor de la salud (complemento de la onda ecológica), que ha hecho que la gente se preocupe más por un estilo de vida cuidadoso, lo cierto es que hay una mayor preocupación por la imagen. Así como editamos nuestras fotos para que se vean mejor, también editamos nuestro cuerpo.

Para el filósofo Jean Baudrillard "lo que hoy se busca ya no es tanto la salud, que es un estado de equilibrio orgánico, como sí una expansión efímera, publicitaria del cuerpo [] Lo que se busca ya no es tanto la belleza o la seducción como el look".

Sin embargo, el doctor Augusto Arriola, ex presidente de la Sociedad Peruana de Cirugía Plástica y actual miembro de las sociedades americana, colombiana y brasileña de esta disciplina, menciona que la mejora de la imagen es beneficiosa para la autoestima de la persona.

Y así, con relación a la cirugía plástica, señala: "Hay personas que lo hacen en un sentido exagerado y se vuelven esclavas de tal o cual cosa, pero hay pacientes que tienen el genuino deseo de mejorar. La diferencia es notoria. Cuando hay una patología en la que la persona no se acepta, cae en un círculo vicioso".

Carla Salgado, egresada de Periodismo de 22 años y adepta a los gimnasios, coincide con el doctor Arriola y afirma que intentar proyectar una imagen de perfección física supone varios trastornos.

En tanto, para Alejandro Bernal, universitario de 24 años (también asistente a gimnasios), la preponderancia de la gente por ponerse en forma tiene que ver con estar bien de salud. "Es una terapia que mantiene activo y ayuda con la estética. Si uno se pone en forma, se ve mejor, con más ganas y energía", dice.

MOSTRAR MÁS QUE DEMOSTRAR
Y es que el mandato de nuestros días parece ser: "Verse bien, sentirse bien", ser joven todo el tiempo. Basta echar una mirada a la publicidad que, con la cercanía del verano, invade los medios. No es gratuito que la cirugía plástica haya tenido un gran avance en los últimos años.

El doctor Arriola afirma: "Si bien es cierto que en culturas orientales la vejez puede implicar sabiduría, la cultura occidental no tiene tal sentido y es completamente aceptable, siempre y cuando no se llegue al extremo. Yo creo que esto en Occidente está entendido y no creo que se pueda dar marcha atrás".

Agrega que se debe procurar un uso razonable de estos procedimientos quirúrgicos, y que la gente sea plenamente consciente de lo que implican.

Con 22 años, el estudiante de Comunicaciones Luis Tejada y asiduo asistente al gimnasio cree que no se trata tanto de ser joven, sino de verse joven. "Lo que la medicina no logra en la salud, lo logra la cirugía", dice.

Para Salgado, esta tendencia va desde las niñas más pequeñas (que a los 8 años ya piensan en dietas), hasta señoras mayores que quieren sentirse mejor de salud y verse mejor, y por eso a veces se operan.

El escritor Gilles Lipovetsky opina que este fenómeno obedece a lo que llama neonarcisismo. Así, el miedo a envejecer y a morir serían características del mundo moderno.

En la cultura contemporánea --afirma-- se presenta un individualismo que se acompaña de un desinterés hacia las generaciones posteriores, lo que genera una angustia hacia la muerte, dado que lo único importante que se tiene es a uno mismo y el presente. Como consecuencia de este narcisismo, el cuerpo se reciclaría para permanecer joven todo el tiempo.

Baudrillard, sin embargo, no cree que esto se deba al narcisismo, sino al afán de mostrarse sin diferenciarse. Andar bien torneado para el verano y tener un 'look' determinado harían, así, parte de lo mismo. Uno no buscaría verse de cierta forma para distinguirse, sino para mostrarse, porque allí estaría lo más importante.

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