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JOLGORIO EN LA TIERRA DE MANANTIALES

Los waquis del pueblo de Parco despiden el Año Viejo danzando hasta más no poder

Todos los pobladores acompañan a los bailarines en una fiesta que dura hasta el alba

Enclavado en la Cordillera de Los Andes y a orillas del río Mantaro, el pueblo de Parco, conocido como Tierra de Manantiales, baila en estos días la danza de los waquis, que no es otra cosa que la representación del Año Viejo que se despide en un ambiente de jolgorio ante la inexorable presencia del nuevo año.

Los waquis visten ropas pobres, sombrero raídos, tienen los pies cubiertos de alpargatas de cuero de oveja y llevan máscaras de madera en las que se tallan diversas expresiones de estados de ánimo. Cada danzante representa el año que se va y, por eso, en su baile muestran cansancio y la pena de tener que irse.

Cada waqui sostiene en la mano una sonaja artesanal confeccionada por él mismo con un pedazo de rama y chapas de botellas aplanadas. Las hacen sonar y danzan a su ritmo. El arpa, la flauta, violines, clarinetes y saxofones no dejan de tocar las melodías plenas de nostalgia de los huainos.

La jornada más triste es el 31 porque los waquis fingen llorar de pena por tener que irse y ocultan su lamento burlándose de los asistentes a la plaza y realizando piruetas bufonescas.

EL AÑO VIEJO SE QUEMA
Un gran muñeco que representa a los waquis se yergue en la plaza del pueblo en espera del Año Nuevo para ser quemado ante los pobladores.

En horas de la mañana del 1 de enero, las orquestas y los grupos de waquis recorren las diversas calles de la localidad despertando a los pobladores, quienes salen hasta las puertas de sus casas a manera de despedida.

La despedida se transforma en un baile frenético que simboliza el hecho de que los danzantes quieren aferrarse al tiempo. En esta manifestación los acompañan todos los pobladores que forman parte de una fiesta general que durará hasta muy entrada la noche del año que recién empieza.

La gente toma las calles y plazas principales del pueblo de Parco. Allí se tienden mantas que llenan de carne asada, panes recién horneados con trozos de queso fresco, papas bañadas por salsa a la huancaína, coca y aguardiente, principalmente. De este modo se agasaja a los que serán los nuevos mayordomos del nuevo año.

CLAVES
4 Cada pandilla de waquis tiene un mayordomo que ofrece los convites a todos los pobladores. No puede existir una fiesta sin que se coma o beba.
4 Además de las comidas típicas del valle del Mantaro se ofrece a los invitados coca, chicha, cigarros, aguardiente, cerveza y buñuelos rociados con miel.

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