Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

LITERATURA

La vuelta de Iván Thays

Palabras destacadas. Tras varios años de silencio editorial, el escritor peruano nuevamente aparece en librerías con su última novela, finalista del prestigioso premio que da regularmente la Editorial Anagrama. El libro está construido con rigor y sencillez y nos hace atisbar a un escritor maduro que conoce su oficio, de ninguna manera vano.

Por Enrique Sánchez Hernani

Tras ocho años de publicada su anterior novela, "La disciplina de la vanidad", Iván Thays acaba de dar a la imprenta su último trabajo narrativo, "Un lugar llamado Oreja de Perro", obra finalista del XXVI Premio Herralde de Novela otorgado a fines del año pasado al mexicano Daniel Sada. La novela detalla la confusión y melancolía de un periodista que es enviado a Oreja de Perro, símil emocional del lugar geográfico donde se libró la guerra contra Sendero Luminoso, en el preciso momento en que se percata de que va a ser abandonado por su pareja.

Acompañado por un reportero gráfico con harta maña y oficio, el protagonista se interna en la borrasca moral que recorre el pueblo como secuela del fin del infausto combate contra la subversión. En el trayecto, el periodista conocerá a una mujer embarazada con la que vivirá una relación confusa, a un misterioso personaje que los sigue a todas partes, a una muchacha liberal, estudiante de una universidad privada, que apoya a la Comisión de la Verdad y se le irán revolviendo los recuerdos de su ex mujer (¿es ya su ex mujer?) y de un hijo muerto a corta edad. La náusea, el desconcierto, la neurosis, la respiración acezante y pesada de los personajes se entrelazan con la vida del pequeño pueblo que espera la llegada del presidente de la República. En medio de todo esto, un secreto comienza a abrirse paso.

Los años pasados a la espera de este libro son compensados con creces. Thays logra un manejo equilibrado y solvente de las circunstancias sin llegar al amaneramiento ni a la sanción moral. Usando una estructura aparentemente sencilla y lineal donde el tiempo admite controlados vistazos al pasado, la historia va cobrando espesor y se instala una atmósfera que previene la decadencia del personaje principal, abrumado por las circunstancias. La naturalidad con la que discurre la narrativa es de resaltar. No quedan hoyos negros ni detalles que no sean disueltos en los párrafos siguientes, dando al lector las pautas y el tono emotivo que lo llevará hasta el párrafo final.

A sus 40 años, Thays, con este libro, ha hallado el equilibrio entre construir sólidamente una ficción y dosificar un buen manejo del lenguaje, con adjetivos puntuales pero sin desperdigar preciosismos innecesarios que borroneen la lectura. Construir una obra interesante, fluida y que nos descubra el trajín espiritual y físico de sus personajes no es cosa que se logre fácilmente. En esta novela las precisiones de la historia no obnubilan el fracaso o la incertidumbre moral de los personajes, ni al revés; todo está en un debido balance.

Es interesante cómo la novela nos otorga también la atmósfera cargada de la borrasca que dejó la lucha antiterrorista. Si bien Oreja de Perro es un lugar ficticio, construido sobre el recuerdo histórico del territorio real, la alusión a la Comisión de la Verdad y a la madre de uno de los personajes, raptada por un comando militar, nos remite a lo vivido trágicamente en los 80. Sin realizar alusiones directas a la guerra, ni a truculencias de ninguna clase, la novela nos deja reconocer el miedo diluido, cierta paranoia renuente a desaparecer, una pesadez que abruma por el recuerdo de un pasado violento.

Este libro, de seguro, contentará a sus viejos lectores y reclutará a nuevos. En buena hora.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook