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CRÓNICA. ALCALDES QUE HA TENIDO LIMA

Un sillón que no discrimina

Cajamarquinos, chiclayanos, chalacos, y claro, limeños, han sido alcaldes de Lima. Además de su origen, se han diferenciado por sus obras y por su personalidad

Por Rocío La Rosa Vásquez

El primer alcalde elegido por voto popular que tuvo Lima fue --curiosamente-- un chalaco que había sido ministro de Justicia del primer gobierno de Fernando Belaunde. La dictadura de Juan Velasco lo encontró en el sillón municipal en 1964, pero él, lejos de amilanarse, logró imponer su investidura y en una ocasión, durante la inauguración de la Plaza Castilla, exigió que colocasen su silla junto a la de Velasco , luego de haber sido desplazado a un extremo del estrado oficial.

Hablamos de Luis Bedoya Reyes, un elocuente personaje que por su perfil se ganó el apelativo de 'Tucán'. Fundó el Partido Popular Cristiano y nos dejó la Vía Expresa en el Paseo de la República, una de las obras de infraestructura más importantes de la capital. El próximo mes él cumplirá 90 años.

Pero no solo porteños. Lima también tuvo alcaldes provincianos. Uno de los más representativos fue el cajamarquino Alfonso Barrantes Lingán, quien hoy tendría 81 años y de haber estado alejado de la política seguro estaría cultivando rosas o leyendo a Vallejo, sus otras pasiones.

Llegó a la municipalidad en 1983 con el apoyo de la Izquierda Unida, cuando esta era unida de verdad. Una de sus obras más significativas fue el programa del Vaso de Leche, que hasta hoy alimenta a niños de escasos recursos. Hay quienes por entonces lo vieron tocando puertas en Europa para conseguir los fondos que sostuvieran su noble proyecto.

Al 'tío Frejolito', como la gente lo llamaba con cariño, también se lo recuerda conduciendo su viejo Volkswagen celeste. La humildad era una de sus cualidades y quizás una de las que más gustaron a su entrañable amiga, la cantante española Paloma San Basilio, quien lo visitaba cada vez que pisaba Lima y de quien se dice estuvo enamorado.

Luego vino el turno de los limeños Jorge del Castillo, Ricardo Belmont y Alberto Andrade. El primero fue antes alcalde de su natal Barranco, donde también había sido regidor, siempre por el Apra. Ya en 1987 dio el salto a Lima, gracias a más de un millón de votos, y después de vencer a Barrantes y Bedoya.

Pero no son sus obras (los corredores viales de las avenidas Brasil, Alfonso Ugarte y Tomás Marsano) lo que más se recuerda de su gestión, sino el personaje cómico que lo caricaturizaba: Jorgito del Soncillo, siempre al lado de Galán García.

Sin embargo, esa fama de tener poco carácter la revirtió años después con su paso por la Presidencia del Consejo de Ministros, donde en más de una ocasión demostró tener muñeca para apalear conflictos sociales, por lo que pasó a ser 'el bombero'.

Ricardo 'El Hermanón' Belmont saltó de las pantallas de la televisión al sillón municipal con su movimiento independiente Obras. Se trataba de un rostro conocido por haber conducido varias teletones y programas en los que no perdía oportunidad para lanzar sus mensajes de optimismo, lo que también fue insumo para los imitadores cómicos. Él también se inclinó por las obras viales como los intercambios sur y norte.

Y luego tuvimos al 'criollazo' Alberto Andrade, hijo de los Barrios Altos, donde trabajó desde los 17 años como controlador de baños antes de ser empleado de la comuna limeña.

Su experiencia política se inició en Miraflores, donde fue alcalde en 1990 y 1995. La segunda vez alcanzó casi el 94% de la votación, un récord en el país.

Al año siguiente arrancó en Lima donde se quedó por dos períodos. Logró recuperar el Centro Histórico y erradicar el comercio ambulatorio. Impulsó el serenazgo, mandó construir la vía expresa de Javier Prado, remodeló la plaza San Martín y el Parque Universitario e implementó los taxis amarillos.

En su tercer intento fue vencido por el chiclayano Luis Castañeda Lossio, el noveno hijo de un ex alcalde norteño. Algunos lo han bautizado como 'El Mudo' por sus escasas apariciones mediáticas, pero eso no ha mellado su popularidad y ya va por su segundo mandato.

Entre sus prioridades destacan la vía expresa de Grau y el ambicioso Metropolitano, que unirá los distritos de Comas y Chorrillos. Los hospitales de la Solidaridad y el Circuito Mágico del Agua son motivos de aplauso.

Castañeda se despedirá el próximo año del sillón municipal. ¿Lo sucederá otro provinciano o los limeños volverán a recuperarlo? Falta aún para saberlo.

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