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LAMBAYEQUE. BOSQUE DE POMAC SE TIÑÓ DE SANGRE INOCENTE

General PNP reconoce que el desalojo se le fue de las manos

Jefe policial dice que pondrá cargo a disposición de sus superiores. Invasores habían bloqueado puente y cavado zanja para impedir el paso

Tras los hechos de violencia acaecidos durante el desalojo del Santuario Histórico Bosque de Pomac, donde murieron dos policías y otros siete fueron heridos, el jefe de la Segunda Dirección Territorial de la Policía de Chiclayo, José Ubaldo, que tuvo a su cargo la operación, admitió lo evidente: el desalojo se le fue de las manos.

"Asumiré mi responsabilidad. Pondré mi cargo a disposición y me someteré a una investigación para que se conozca lo que pasó en Pomac", dijo Ubaldo. Según el jefe policial, un grupo de agentes se adelantó indebidamente para llegar a La Palería II, el centro poblado de Pomac que concentra la mayor cantidad de invasores. Ello ocasionó que los policías fueran emboscados.

El desalojo a los invasores de 235 hectáreas del bosque de Pomac ubicado en el distrito de Pítipo, provincia de Ferreñafe, ordenado por la jueza del Juzgado Mixto de Ferreñafe, Elvira Rojas Senmache, arrancó mal.

La magistrada llegó al lugar con varias horas de retraso, casi al mediodía. Al inicio de la operación, los agentes, muchos de ellos de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) de Lima, tuvieron que limpiar el puente Montalbán, distante a varios kilómetros de La Palería II, pues los invasores habían colocado allí toneladas de árboles de algarrobo y realizado una profunda zanja. Desde ese momento, los invasores se enfrentaron a la policía con todo tipo de artefactos contundentes.

Según el comunicado del Ministerio del Interior, los habitantes tenían bombas molotov, avellanas (artefactos pirotécnicos), palos con clavos y garrotes. Los policías no llevaban sus armas de reglamento. Se limitaban a lanzar gases lacrimógenos.

Fueron casi dos horas de enfrentamientos en el corazón del santuario, invadido hace siete años. Cuando las fuerzas del orden iban a tomar el control de uno de los centros poblados, un grupo de policías de avanzada, provisto de gases lacrimógenos, escudos y varas de goma, fue atacado por francotiradores que se ocultaban entre los árboles.

Como se relata en el testimonio adjunto del fotógrafo de El Comercio, Dante Piaggio, un grupo de seis policías fue atacado con avellanas y municiones de AKM. Así murió primero el suboficial de tercera PNP Fernando Hidalgo Ibarra, quien recibió una bala en el estómago. Luego, el suboficial de segunda PNP Carlos Alberto Peralta Padilla, quien al auxiliar a Hidalgo caería ante el impacto de una bala en la sien. Otros tres agentes fueron heridos en ese punto.

Al cierre de esta edición se reportó que seis agentes estaban en la Sanidad de la Policía (Chiclayo) y otro era atendido en la clínica Pacífico. Ningún invasor resultó con heridas de consideración. Según el comunicado del Ministerio del Interior, veinte civiles han sido detenidos por estos hechos. Sin embargo, versiones periodísticas señalan que hay 12 detenidos más en la División Nacional de Criminalística de Chiclayo. También se han incautado municiones de fusiles AKM y una escopeta artesanal.

La fiscal adjunta de prevención del delito de Lambayeque, Mariela Céspedes Coronel, estará a cargo de las investigaciones en torno a esta fallida operación policial.

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