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EN CAMPAÑA. POR UNA LIMA Y CALLAO VERDES

El cemento crece y los jardines disminuyen

A Lima le falta el equivalente a 6.200 canchas de fútbol en espacios verdes. En Surco diseñan plan para convertir azoteas y balcones en jardines

Por Fabiola Torres López

Viviendas que se derrumban para dar paso a edificios, avenidas amplias para que se desplacen más autos y nuevos centros comerciales aparecen como las señales de modernidad en una Lima que construye su nuevo rostro. Uno en el que las áreas verdes se van convirtiendo en pequeños y apreciados lunares.

Luego de dos años de la firma del pacto por una Lima y Callao verdes, suscrito por municipalidades, el Ministerio de Vivienda y diversas organizaciones civiles, comprobamos que el déficit de parques y jardines en la capital sigue siendo tan alto como una de las torres residenciales construidas en Surco.

A Lima Metropolitana le hace falta el equivalente a 6.200 campos de fútbol para tener los ocho metros cuadrados (m2) de áreas verdes (51'150.000 m2 )por habitante recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Concejo de Lima aún no completa el censo de parques, jardines y bermas, pero los reportes de cada distrito revelan que el verde urbano no ha crecido notoriamente desde los últimos cuatro años (Ver gráfico). Por el contrario, los conflictos entre los municipios y agrupaciones vecinales que defienden los últimos espacios verdes disponibles evidencian la fuerte presión que hay por urbanizar cada milímetro de suelo en toda la ciudad.

CRECIMIENTO DESIGUAL
Surco, San Borja, Miraflores, San Isidro, La Molina, La Punta y Santa María son de los pocos distritos que cumplen con los estándares internacionales de áreas verdes por habitante. No obstante, a excepción de los dos últimos distritos mencionados, la mayoría sigue creciendo en población, pero ya no tiene dónde expandir sus espacios verdes.

En Surco, Jesús María, Pueblo Libre, San Miguel y Magdalena, donde se construyeron 400 edificios multifamiliares el 2007, las porciones verdes dejadas por las inmobiliarias cumplen más la función de ser pequeños espacios decorativos de los edificios que pulmones nuevos para Lima. Este año se ejecutarán por lo menos otros 20 proyectos de vivienda multifamiliar (Mivivienda) en la capital.

Según Jorge Laos, gerente de Medio Ambiente de Surco, en su distrito las áreas verdes crecieron en no más de 40.000 m2 en los últimos dos años. Sin embargo, 60.000 m2 de la viña Cruz Blanca, uno de los últimos fundos vitivinícolas surcanos, se han vendido recién para construir más viviendas. Laos dice que el concejo evalúa diseñar un plan piloto para convertir los balcones y azoteas de los edificios en huertos y jardines. "En las ciudades que tienen viviendas cada vez más pequeñas, los espacios públicos tienden a ser más grandes, pero en Lima sucede lo contrario", apunta Gustavo Riofrío, investigador del programa urbano de Desco. San Juan de Lurigancho, San Martín de Porres, Comas, Ate, Villa El Salvador, Villa María del Triunfo y Los Olivos son los distritos más poblados de Lima, de acuerdo con el último censo nacional, pero también los que menos espacios verdes tienen.

LAS ÚLTIMAS RESERVAS
¿Cómo puede superar Lima su déficit de áreas verdes? "Si reconocemos que la capital tiene aún lomas, valles, humedales y la Costa Verde, entonces la ciudad puede aumentar su dotación de verde muy rápidamente", señala Anna Zucchetti, directora ejecutiva del Grupo de Emprendimientos Ambientales. Si se conservaran para espacios recreativos metropolitanos 6.000 hectáreas del valle de Lurín, Lima alcanzaría por lo menos 6,5 m2 de áreas verdes por habitante. En Lima norte, Sofía Hidalgo, investigadora de la organización Alternativa, dice que las últimas tierras agrícolas de Carabayllo y Puente Piedra son el único pulmón para esta zona de la ciudad, la cual registra los más altos índices de contaminación del aire.

El alcalde de Lima, Luis Castañeda, ha cambiado la visión urbanística de la Costa Verde para reverdecer los acantilados. Si esto se cumple, la ciudad podría respirar sin ahogarse en el cemento.

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