PERUJAZZ. Una historia musical

La inspirada invención de un estilo

ES UNA DE LAS BANDAS PERUANAS MÁS IMPORTANTES DE LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS SU HISTORIA ES UN EJEMPLO DE LAS DIFERENCIAS NECESARIAS PARA LOGRAR UNA TOTALIDAD

Por Francisco Melgar Wong

El saxofonista llegó de una banda de rock que le cantaba a los poderes alucinógenos de la mescalina. El baterista se había dedicado por varios años a grabar los sonidos de la naturaleza. El percusionista había obtenido sus poderes a través de rituales mágicos en Haití, la cuna de la magia negra y el vudú. El encuentro era improbable, pero ocurrió a comienzos de los años 80, en una pequeña sala de conciertos en el distrito de Miraflores. He aquí su historia:

Jean Pierre Magnet: Yo venía del rock, de tocar con los Traffic Sound. El jazz me empezó a gustar cuando fui a estudiar música a Buenos Aires. Años después, al regresar al Perú, después de una temporada en Estados Unidos, me encontré con Manongo y Enrique Luna, que estaban grabando una pieza para platillos y saxo. Allí empezó todo.

Manongo Mujica: Mi onda venía de grabar sonidos de la naturaleza y mezclarlos con la percusión. Después empecé a trabajar con 'Chocolate' en un proyecto llamado "Paisajes sonoros", en el que 'escuchábamos' el paisaje del Perú.

JPM: Cuando fundé el Satchmo, con Jorge Ferrand, tenía la obligación de organizar 'jam sessions' todos los lunes. Entonces formé un cuarteto de jazz tradicional, es decir, batería, bajo, piano y saxo. Para eso llamé a Manongo, a Enrique Luna y al pianista Félix Vílchez. El plan era tocar 'standards', pero después llegó 'Chocolate' a tocar la percusión.

MM: En la banda de 'standards' hacíamos unos puentes en los que ocurrían cosas más interesantes que en los propios 'standards'. A veces, Jean Pierre hacía un solo y 'Chocolate' metía un ritmo raro. Hay que recordar que 'Chocolate' no tocaba la música negra de forma convencional, 'Chocolate' venía de la santería, de la música religiosa africana, de invocar a los espíritus a través de los tambores.

JPM: En la banda de 'standards', yo tocaba el saxo con un octavador, que es un efecto que dobla la voz del instrumento. Eso nos llevó a hacer locuras, con lo que Félix quedó despedido automáticamente. Desde ese momento, Manongo, 'Chocolate', Enrique y yo nos pusimos las pilas para crear un sonido diferente.

MM: Para mí, tocar con un saxofonista que utilizaba un aparato electrónico que hacía sonar su saxo como una guitarra eléctrica me hacía pensar en Jimi Hendrix, en composiciones abstractas, en música concreta. Ese aparato me obligó a tocar con otro estilo y a que se genere una especie de investigación. Estábamos fascinados por la música que descubríamos, pensábamos que era jazz peruano, porque 'Chocolate' había agregado el cajón a la percusión. Cuando Félix dejó de venir, nos dimos cuenta de que el sonido sin piano era algo nuevo y original. Un cajón, un bajo, un saxo y una batería eran algo completamente novedoso. En ese momento apareció la convergencia de fuerzas y de estilos que ahora llamamos Perujazz.

JPM: Me gustó porque era un jazz nuevo, libertad total.

MM: Yo creo que se puede hablar de tres Perujazz: el primero está reflejado en esta etapa fundacional, durante la cual investigamos lo andino, las atmósferas de la selva y los ritmos afroperuanos. Nos dimos cuenta de que teníamos un tesoro en las manos. Acabábamos de formar un grupo que reflejaba el sonido de la peruanidad. En esa época, hablamos de 1983, hicimos una gira por Europa que duró cuatro meses y cubrió España, Francia e Italia. Después de esa gira se va Enrique y entra David Pinto, con quien empieza el segundo Perujazz.

David Pinto: Yo tuve la suerte de nacer en el Callao, un puerto en el que se vive mucho la onda latina. Aunque escuchaba rock, la influencia de todo ese ambiente era imposible de ignorar, la salsa, la música afroperuana. Un día, Jean Pierre, con quien a veces me encontraba para tocar, me llama y me pregunta si quería integrar Perujazz. Y yo dije: "Ya, pues".

MM: Cuando David entra, cambia el sonido de Perujazz. Enrique Luna tenía un estilo más estrictamente jazzista, tipo 'walkin', como de Nueva York. David trae otro lenguaje, más vinculado a la música latina, al rock y a lo afroperuano. En esa época vino un productor que nos dijo que estábamos creando una nueva estética. Después vino el festival de Montreal de 1989, donde nos consideraron lo mejor del cartel, junto con Pat Metheny y Óscar Peterson. Eso nos dio la certeza de que estábamos en la dirección correcta. Cuando 'Chocolate' fallece, en el 2004, se inicia el tercer Perujazz, con Luis Solar.

Luis Solar: Yo vengo de Perú Negro, esa ha sido mi universidad. Ahora ya llevo tocando cuatro años con Perujazz. Aunque antes ya habíamos tocado juntos, en el año 90, cuando se unieron Perú Negro y Perujazz.

MM: En un cuarteto, cada integrante tiene el 25% de responsabilidad del sonido en el grupo. Somos cuatro columnas que sostienen un andamiaje sonoro. Lo maravilloso de la improvisación colectiva en una banda es poder escuchar un sonido más amplio, más grande que la simple suma de sus partes. Eso hace que la música sea lo que es.