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La pintura de Cota Carvallo

Óleos íntimos

El caso de Carlota Carvallo, cuya carrera artística se inicia en la década del treinta, es particularmente singular, y no solo para su contexto social, sino, incluso, para la propia escena artística que la vio surgir. Formada en la Escuela de Bellas Artes de Sabogal, con una tenaz conciencia de lo local y lo andino como discurso y como fundamento estilístico, y amiga cercana de algunos de los pocos auténticos vanguardistas que ha tenido el país -César Moro, Martín Adán-, Carvallo fue una personalidad creativa inusualmente audaz, dotada de un notable instinto de libertad y de una sensibilidad aguzada, honda, muy vital.

En su obra plástica, que es vasta y variada, y de la cual esta muestra antológica recoge 45 cuadros -algunos francamente estupendos-, esas características están impregnadas a fuego. Y se ven reflejadas, sobre todo, en el peculiar trayecto formal que Carvallo desarrolló en un lapso de tiempo relativamente breve, desde la época de su primera individual, de 1934, a las circunstancias que rodearon la muestra que realizó en la Galería de Lima, poco más de quince años después.

En ese trayecto, Carvallo pasó de una versión personal del indigenismo sabogalino -de un sutil tono menor, extraño para la época, y más extraño aún para la radicalidad con que la escuela postulaba sus programas- a una abierta, libre exploración de lo onírico desde distintas vertientes -lo naif, ciertas interpretaciones del legado cubista-, pasando por una suerte de feliz especialización en el retrato de personajes.

Así, Carvallo fue construyendo una obra dúctil, atenta a las transformaciones que el arte de su época venía experimentando, pero capaz de observar esas mismas transformaciones con una distancia suspicaz, que le confiere una atractiva atemporalidad.

RETRATOS
Quizá lo mejor de la obra de Carlota Carvallo -y lo mejor de esta exposición- se centre en los retratos que la artista realizó desde la segunda mitad de la década del treinta en adelante. Son retratos de personajes de su entorno, familiares o amigos entre los que se encuentran Emilio Adolfo Westphalen, Martín Adán o Estuardo Núñez. Retratos de formato medio, que oscilan entre un aire clásico y una mirada moderna, y que, a pesar del volumen psicológico que la artista les imprime, lucen un efecto de lozanía e inmediatez; como si Carvallo se hubiera tardado apenas unos minutos en realizarlos. Son retratos complejos pero directos -sin el menor resquicio de solemnidad.

Pero Cota Carvallo. Muestra antológica es una exposición de gran interés no solo porque recoge una buena selección de obra, sino sobre todo porque ha sido concebida desde el clima en el que la artista realizó su trabajo; el de lo familiar, lo doméstico, las texturas de lo privado. La propia familia ha concebido y realizado la curaduría de la muestra, y ha decidido incluir, acompañando a los cuadros, una serie de vitrinas en las que se exhiben apuntes de viaje, diarios, dibujos, algunos ejemplares de los libros que Carvallo publicó en vida -un estudio riguroso de su aporte a la literatura infantil es todavía un pendiente-, así como documentos familiares y fotos.

MÚSICA
El clima íntimo se cierra con la edición de un video documental realizado a partir de una serie de filmaciones familiares, y con un soundtrack que consiste en algunas de las pequeñas piezas musicales inéditas que Carvallo compuso para sus hijos y nietos a lo largo de décadas.

Cota Carvallo. Muestra antológica es, a primera vista, una exposición que pretende retratar diversos ángulos de un personaje singular, importante (es decir, necesario) para la dinámica de la cultura peruana en la primera mitad del siglo XX, pero en realidad es también otra cosa: una puesta en escena que reivindica lo doméstico como substrato artístico, como metáfora del mundo. (D.O.) 

LA MUESTRA 
Carlota Carvallo
(1909-1980) vivió buena parte de su infancia en Huacho, rodeada de campo y naturaleza. En 1926 se trasladó a Lima y estudió en la Escuela de Bellas Artes, de donde egresó en 1932 con las mejores calificaciones. Se casó con Estuardo Núñez en 1934; tuvieron siete hijos. En 1952 recibió el Premio Nacional de Fomento a la Cultura "Ignacio Merino", y su obra empezó a ser expuesta internacionalmente. La exposición Cota Carvallo. Muestra antológica va en El Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería (Jr. Ucayali 391, Lima) hasta este viernes 26, de martes a sábado de 10:00 am. a 6:00 pm. El ingreso es libre.

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