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Entrevista. PAMELA RODRÍGUEZ

La nueva diva de nuestra música

CON "EN LA ORILLA", SU SEGUNDA PRODUCCIÓN DISCOGRÁFICA, LA CANTAUTORA PERUANA PAMELA RODRÍGUEZ SE HA CONSOLIDADO COMO LA VOZ MÁS FRESCA E INTERESANTE DE LA GENERACIÓN ÚLTIMA EN NUESTRA MÚSICA

Por Raúl Cachay A.

"Perú Blue", su primer disco, vendió más de diez mil copias y consiguió una sorpresiva (aunque ciertamente merecida) nominación a un Grammy Latino. Una marca admirable si tomamos en cuenta que el Perú es una suerte de paraíso de la piratería. Pero con su segundo trabajo, "En la orilla", editado a fines del año pasado, Pamela Rodríguez empieza a consagrarse como la artista joven más fascinante de nuestra música. El futuro le pertenece.

En tu último disco, "En la orilla", casi todas las composiciones son tuyas, y en ellas le confieres un nuevo espíritu a la música peruana En el disco hay jazz, valses, incluso una cumbia ¿Cómo fue el trabajo creativo que trajo como consecuencia esta segunda producción?
Yo empecé a trabajar el primer disco con Julio Caipo. Cuando terminamos de hacerlo, busqué a Greg Landau, el productor, para que me ayudara a redondear el concepto de "Perú Blue". Él me pidió que viajara a San Francisco para buscarlo, y fue allí donde nació "En la orilla". Me dijo que entendía lo que yo quería hacer y me propuso que esperáramos un tiempo para preparar juntos una nueva producción. Me comentó que le gustaba mucho el concepto de fusión y peruanidad de "Perú Blue", y que incluso podíamos llevarlo un paso más allá. Nos juntamos con el baterista Josh Jones, que ha trabajado con Tupac Shakur y forma parte de la banda de Me'Shell Ndegéocello, y con él empezamos a escuchar música peruana, para que él pudiera interiorizarla y estudiarla. Todo esto me inspiró para crear, y tuve una racha en la que compuse muchas canciones. Por eso hay muchas diferencias entre los temas.

Antiguamente, se solía criticar el estancamiento de la música peruana y el temor que siempre existió entre los artistas nacionales por explorar nuevos territorios a través de la fusión Y que precisamente por eso la música peruana nunca alcanzó relevancia internacional. ¿Crees que con trabajos como el tuyo, o lo que hace Novalima o Susana Baca en sus últimos discos, la música peruana por fin puede proyectarse lejos de nuestras fronteras?
Creo que son dos cosas distintas. Por un lado está la proyección internacional de nuestra música y por otro lo que se está haciendo aquí, en nuestro país. Pienso que, en un nivel cultural y como jóvenes, nos vemos en la obligación de traer esa tradición a nuestro tiempo, de procesarla a través de un lenguaje más contemporáneo. Esta reinvención de la tradición no solo se puede ver en la música, sino también en la comida, el teatro, la danza Es una tendencia. La tradición es sagrada, siempre estará ahí. Pero es nuestra responsabilidad procesarla a través de un lenguaje más moderno, que exprese de manera mucho más cabal nuestra identidad contemporánea. No solo se trata de internacionalizar nuestra música. Es algo mucho más profundo. Yo, al menos, no lo hago únicamente con el fin de obtener beneficios comerciales.

Pero, al mismo tiempo, la 'vieja guardia' suele ver con mucha desconfianza estos intentos por actualizar o 'reinventar' nuestra música. ¿Cómo te ha ido con los 'criollazos' de las generaciones pasadas?
Todos son mis patas, no pasa nada. Siempre habrá algún 'cuadriculado' que no se sienta convencido de lo que hago, pero creo que cada quien tiene su propia motivación interna para la creación musical. Edith Barr es mi amiga, por ejemplo. En realidad no he sentido jamás ninguna clase de rechazo.

¿Cuáles serían tus raíces musicales? ¿Qué fue lo que escuchabas cuando eras niña y que al final te motivó para convertirte en cantante?
La verdad es que a lo largo de mi vida he escuchado de todo. Mi padre me ponía desde los Beatles hasta el rock de los 60 y 70: Hendrix, Janis Joplin Crecí escuchando eso. Y luego empecé con mis propias búsquedas. De niña, recuerdo que la música negra del Perú me cautivó muchísimo. Me gusta el reggae, el jazz De hecho, he estudiado jazz en la universidad.

Justamente, tu voz es perfecta para el jazz
A las cantantes de jazz les tengo que agradecer tanto como a los profesores de carne y hueso que tuve a lo largo de mi vida. El jazz, por su propia naturaleza, es una música que te obliga a improvisar. Y no solo en el nivel melódico, sino también en el rítmico. Todo es muy completo.

¿Cómo así acabaste estudiando la carrera de etnomusicología en una universidad de Texas?
Me fui con la idea de estudiar canto y trabajar mis composiciones. Y me fue bien, aunque al principio fue duro, porque aquí no tenemos cómo seguir una formación musical en una escuela. Por eso llegué con muchas deficiencias y tuve que ponerme al día. Llegué para estudiar canto, pero estando allí descubrí que había muchas cosas más por aprender. No puedo decir que soy tan solo una cantante. Soy una amante de la música en general, de las manifestaciones artísticas del ser humano. Me fascinó todo lo que fui encontrando en estas clases de antropología musical: la música de la corte de Japón, qué funciones cumple la música entre los malawis, cómo la música en ciertas comunidades es empleada con fines médicos Pero allí también se me hizo clarísimo que tenía que volver al Perú para reencontrarme con los colores y los ritmos de mi propio país.

Cuando empezaste, tuviste que seguir a pie juntillas la política del 'hazlo tú mismo', tanto para concebir tu primer disco como para promocionarlo Lo que trajo consigo una merecida nominación al Grammy latino. ¿Cómo fueron esos inicios? ¿En algún momento pensaste que era demasiado difícil dedicarse a esto en el Perú y quisiste dejarlo todo?
Esa es la historia de todos los días. Es difícil dedicarse a la música en el Perú, pero no imposible. Gracias a Dios he encontrado siempre muchas motivaciones, y siempre he tenido ganas de hacer las cosas. ¡Hasta vivir es difícil! Pero yo nunca me espanté con las dificultades. La propia coyuntura del mercado musical me facilitó un poco las cosas, porque hoy la tendencia es que los artistas trabajen de manera independiente. Las disqueras, con la era digital, se han visto literalmente quebradas. Los artistas tenemos que salir adelante por nuestros propios medios.

Cuando se anunció la nominación al Grammy de "Perú Blue", mucha gente en el Perú todavía no te conocía. ¿Qué recuerdas de esos días?
Fue alucinante, en realidad. Lo recuerdo como una oportunidad, porque las cosas cambiaron para mí desde ese momento: me pudieron escuchar más personas, se creó más expectativa para mi segundo trabajo Y a nivel personal, asistir a la ceremonia fue una experiencia muy rara: estar en el mismo lugar de Alejandro Sanz y Shakira Ya te imaginas.

¿Cómo reacciona el público extranjero con tu música? ¿Sientes que la entiende?
Está maravillado, y no solamente con lo que yo hago sino con la música peruana en general. Es un lenguaje muy distinto, que no tiene paralelos. Un landó es algo muy especial, nuestra cultura es deliciosa

¿Nunca te interesó explorar el territorio de la música pop, masificar un poco más tu propuesta?
No me interesa. Ni en lo musical ni a nivel de imagen. Yo quiero seguir mis propios valores artísticos. Y en esa sinceridad creo que he encontrado mi camino. Lo último que quiero es hacerme más conocida. Mi relación con la creación artística es mucho más profunda.

En tu último disco hay incluso una canción en ritmo de cumbia... ¿Qué te animó a incluirla entre los temas de "En la orilla"?
¿Quieres que te diga la verdad? Me provocó. Me encanta la música de Juaneco y su Combo, Los Mirlos... Me da mucho gusto que la cumbia peruana haya empezado a ser revalorizada en los últimos años. Cuando escuché a Juaneco por primera vez me pregunté de inmediato por qué no estaba cantando algo parecido. La cumbia peruana es excelente.

Y así como ahora 'te provocó' explorar el género de la cumbia... ¿Qué podemos esperar de los próximos discos de Pamela Rodríguez?
No tengo la menor idea de lo que vendrá. En este momento, mi meta es empezar a dominar el piano. Quiero estudiar un poco más de música, también. Y escuchar todo lo que pueda: quiero nutrirme, y de eso nacerá el germen de lo que será mi siguiente disco. Así fue como nacieron las canciones de "En la orilla": de mi propio aprendizaje, de mis vivencias...

Trabajaste hace mucho tiempo en un montaje teatral dedicado a Santa Rosa de Lima. ¿Te animarías a actuar nuevamente?
¡Pero si actúo pésimo! Como dice el refrán: "Zapatero a tus zapatos" (risas). Creo que por ahora la actuación queda descartada. No sé si más adelante me levante un día y sienta que quiero actuar nuevamente. En cambio, últimamente me he reencontrado con la pintura, que es otra de mis pasiones.

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