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Los esteroides aumentan el rendimiento físico, algunos psicofármacos incrementan el rendimiento mental. Conozcamos un poco más sobre este tema

Psicofármacos e investigación científica

Especial. LA CIENCIA Y EL DOPAJE

Por Tomás Unger

El 1 de abril de este año apareció en Internet un curioso aviso de la Wabda* (siglas en inglés de Autoridad Mundial Antidopaje Cerebral). Según el anuncio, los institutos de salud de Estados Unidos harían un control antidopaje a todos los que les soliciten becas o fondos para investigación científica. El 1 de abril es el Día de los Inocentes en Estados Unidos, la Wabda no existe y el aviso fue puesto por un biólogo de la Universidad de California para tomar el pelo a sus amigos ¿o para asustarlos?

LA ENCUESTA
Resulta que el mismo mes la prestigiosa revista científica "Nature"** publicó una sorprendente encuesta sobre el uso de psicofármacos por científicos. Según un análisis resumido de la encuesta*** a la que respondieron 1.400 científicos suscriptores, 1 de cada 5 admitió usar drogas para mejorar su concentración. Dos de cada tres dijeron conocer colegas que las usan.

Es conocido que algunos estudiantes, al menos en mi época, han recurrido a las anfetaminas en víspera de exámenes, pero los tiempos --y las drogas-- han evolucionado. La mayor parte de los encuestados que usan psicofármacos (62%) toma Ritalín, un metilfemidato usado en niños con TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad), que ayuda a concentrarse.

El siguiente en popularidad es el Provigil, un modafinilo usado para combatir el sueño y el 'jet lag' (el efecto cambio de hora en los viajes transoceánicos). Este permite trabajar más horas y adaptarse a horarios irregulares. El Induval, un betabloqueador relajante, usado contra la alta presión, está en tercer lugar (15%). Entre las demás drogas mencionadas figuran los inhibidores de colinesterasa usados contra el Alzheimer. Aunque no está comprobado, se le atribuye un efecto positivo sobre la memoria.

EL EFECTO
Al pedido de calificar el efecto del psicofármaco, en una escala de 1 a 5 (desde débil hasta fuerte), el promedio respondió entre 3 y 4. La frecuencia de uso se dividió en partes iguales (25% cada uno) entre los que usan el fármaco cada día, una vez por semana, una vez por un mes y una por año. Sin embargo, casi todos (un 86%) están en contra de permitir a menores de 16 años el uso de estos psicofármacos si no es para tratamiento, por prescripción médica.

Los encuestados recalcaron que las drogas mencionadas tienen uso "no médico" por parte de personal militar y trabajadores "por guardias" de horario variable. Además resaltaron que "en el mundo académico de EE.UU. y del Reino Unido es difundido el uso de Provigil contra el 'jet lag'. Dado que se trata de psicofármacos que en todos los países encuestados requieren de receta, es evidente que en la mayoría de los casos son administrados con autorización médica.

CAFÉ Y DEPORTE
El origen, tanto de la broma del Wabda (creada por el biólogo Jonathan Eisen) y de la encuesta, fue un artículo publicado en "Nature" en diciembre del 2007. En él, los profesores de neurología de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), Bárbara Sahakian y Sharon Morein-Zamir, informaron sobre el uso creciente de psicofármacos por trabajadores intelectuales. Dieron como ejemplo a los militares, investigadores, trabajadores por turnos y los que sufren el 'jet lag'. También se preguntaron si los efectos, cuando se trata del uso moderado de los psicofármacos mencionados, no eran muy diferentes de los del café.

Como era de esperar, no tardó en surgir el debate sobre los efectos secundarios y la inevitable comparación con el uso de drogas en el deporte. Ya que no se trata de atletas que, con base en esteroides o analgésicos, pueden superar récords y ganar medallas, más que una comparación entre la competencia intelectual y la física, el debate se ha centrado en los posibles efectos colaterales. La preocupación es el efecto a largo plazo sobre la salud --mental y física-- de los usuarios de psicofármacos que estimulan las facultades mentales, aumentando la concentración, postergando el sueño y estimulando la memoria.

El debate sigue y no hay respuestas claras. Los ejércitos son grandes usuarios de psicofármacos y serían el mejor lugar para estudiar sus efectos, pero no parecen muy dispuestos a someterse a las encuestas. Por otra parte, los científicos e investigadores, mientras la Wabda siga siendo una entidad ficticia, están recopilando datos para continuar lo que comenzó con un informe hace casi una año, siguió con una broma de inocentes y ha abierto un debate de grandes alcances.

Mientras un médico ha calificado el uso no médico de psicofármacos de cosmética psiquiátrica, otros lo contraponen al efecto de las drogas en la creación artística. La pregunta sería si los cuadros de Modigliani, los poemas de Rimbaud y E.A. Poe, --por mencionar a solo tres de decenas, sino de cientos de artistas drogadictos-- deberían ser excluidos de museos y bibliotecas. Por otra parte, si los psicofármacos y la medicina social hubieran existido en la Holanda de hace un siglo, no tendríamos a Van Gogh.

Los psicofármacos, además de ser uno de los azotes de la sociedad moderna, también han salvado muchas vidas. Ahora esperemos que no nos lleve al "Mundo feliz" de Huxley. Los mismos usuarios, los investigadores científicos, tienen la palabra.

* World Anti Braun Doping Authority

** Revista de Ciencia del grupo McMillan del Reino Unido. El artículo fue publicado el 9 de abril del 2008.

*** Por D.J. de Noon, revisado por la Dra. Louse Chang. Publicado el 23 de octubre último en Web MD.

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