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Alquilan niños por 10 soles para mendigar

7:00 | Los concejos limeños detectaron 27 focos de explotación de niños mendigos en Miraflores, el Cercado, San Isidro, Surco, San Miguel y San Borja

Por Fabiola Torres López / Elizabeth Salazar Vega

Diez de la mañana. Vísperas de Navidad. Una mujer morena desciende de un taxi en la primera cuadra del jirón Miró Quesada y entrega a dos niños de 6 y 4 años a una señora de polleras que aguarda sentada en la vereda. Hay otro niño dentro del taxi, pero la morena, al percatarse de que ha sido identificada por personal de la Municipalidad de Lima, trepa al vehículo y huye antes de que pudieran tomarle una foto. El hecho consta en los reportes de intervención de la Gerencia Metropolitana de Bienestar Social.

¿Se ha puesto a pensar si, así como en este episodio, los niños que usted encuentra en cada cruce de calles están siendo utilizados para mendigar en beneficio de una mafia que los alquila por 10 soles por día? La mendicidad es otra de las formas como se presenta la trata de personas e involucra a niños entre los 0 y 12 años. No es un fenómeno de la pobreza, se ha convertido en un mercado que apela a la lástima y usa a los niños como objetos.

El negocio de las limosnas tiene por centro de operaciones el Cercado y cinco distritos de mayor poder adquisitivo. Solo en estos hay 27 focos donde niños ejercen la mendicidad, según las gerencias de Bienestar Social y Serenazgo de Miraflores, Lima, San Borja, Surco, San Miguel y San Isidro.

Un reciente control del programa Educadores de la Calle, del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes), advierte que a la fecha hay 133 menores mendigando en Miraflores y el Cercado para adultos que aparentan ser sus padres. Los menores son llevados en brazos y expuestos al sol, al tráfico vehicular y a los peligros de la noche.

BANDAS DE EXPLOTADORES
Javier Ruiz Eldredge, de la Dirección de Niñas, Niños y Adolescentes del Mimdes, identifica tres tipos de mendicidad en Lima: la organizada, en la que niños pequeños son captados, alquilados o secuestrados para obligarlos a pedir dinero; la familiar, cuyos explotadores son los propios padres, y la personal, ejercida por ancianos y discapacitados.

En la primera modalidad detectada existen indicios de captación de niños, sobre todo en Puno, Huancavelica, Cusco, Lambayeque y Piura, con el fin de hacerlos mendigar en Lima, según el diagnóstico sobre trata de personas realizado por la ONG Flora Tristán y estudios de Acción por los Niños. Como ya lo ha denunciado El Comercio, la falta de controles en el tránsito e identificación de los menores permite que los traficantes actúen cómodamente. En los terminales de Fiori y Yerbateros, y más aun en provincias, no se supervisa el abordaje de niños.

Desde el verano pasado, dos de seis niños puneños hallados mendigando en el Cercado permanecen en un albergue del Mimdes. Sus padres no han sido identificados, y los sujetos que fungían de ellos huyeron cuando se les exigió que demostraran su filiación en el proceso de investigación tutelar. Como muchas otras leyes en el país, la Ley 28190 de Protección del Menor de la Mendicidad es aún letra muerta. "Hasta hoy no se ha podido denunciar a nadie porque este delito es difícil de probar, pues no se realiza un trabajo de inteligencia previo para recabar evidencias", refiere el fiscal superior de Familia, Walter Rojas. "Los padres vienen, presentan la partida de nacimiento y se los llevan porque no podemos comprobar que los alquilaron; y si fueron captados en provincia no hay quien los reclame. Son redes delictivas y se debería enfocar los mismos esfuerzos que para la lucha contra el narcotráfico", agregó.

Para el fiscal, las intervenciones que se realizan actualmente solo son disuasivas y apuntan a rescatar temporalmente al menor de esa forma de explotación, pero no para identificar, aprehender y sancionar al explotador.

Según la guía de operaciones para los casos de menores que se dedican a la mendicidad, derivada de la Ley 28190, la labor de inteligencia es vital como medio probatorio, más allá de la acusación que pueda hacer el niño. Al respecto, el director general de la PNP, Octavio Salazar, dijo que se trabaja para acabar con la trata de personas; incluso, desde la próxima semana, la Unidad contra la Trata que opera en la Dirincri pasará a convertirse en división, con lo cual tendrá mayores recursos y facultades para investigar a las mafias. "En mendicidad el problema es el abandono moral en que están los niños. Los padres los alquilan por unos soles, y eso no se detiene con seguimiento policial. Apoyaremos en lo que sea necesario, pero se debe convocar a los padres, a la sociedad. Se requiere prevención", dijo.

Otro problema es que los fiscales no quieren intervenir por dos motivos: temen ser denunciados por abuso de autoridad o no quieren arriesgarse a que el Inabif les diga que no tiene cupos para acoger a más niños en abandono. "El primer punto es una duda constante entre los fiscales, pero siempre les digo que nuestra labor es prevenir, no juzgar. No debemos limitarnos. En lo segundo, el Mimdes ya está colaborando", agregó Rojas.

¿CÓMO OPERAN?
Según información recabada por las gerencias de Desarrollo Humano o Bienestar Social de las municipalidades, estas bandas están integradas por un mínimo de tres personas. Una capta a los niños en barrios de San Juan de Lurigancho, Comas, Villa El Salvador o San Juan de Miraflores, cuyos padres trabajan y viven en extrema pobreza. Les ofrecen de 10 a 20 soles por tener al niño unas horas. Los padres acceden por dinero y por no tener dónde dejarlos mientras laboran. Otro miembro de la organización reparte a los niños a mendigos que aguardan por ellos en las afueras de centros comerciales, restaurantes o zonas de alto tráfico. Ellos saben cómo vestirlos y qué guion enseñarles. Los fines de semana o días festivos logran superar el promedio diario de ganancias que varían entre los 40 y 60 soles, según los menores rescatados.

¿Por qué llevar a un niño en brazos para pedir dinero da resultado? La socióloga Liz Meléndez, investigadora de la trata de personas en el país, sostiene que se ha construido una imagen social del niño como persona manipulable y que puede ser objeto de beneficio. "Es una lógica que deshumaniza, en la que los padres están dispuestos a alquilar a sus hijos o usarlos como carnada por dinero", apunta. La pobreza hace vulnerables a las personas y es usada como excusa.

El Mimdes ha rescatado a 70 menores en cinco intervenciones realizadas el 2007, pero la meta de acabar con la mendicidad en ocho meses suena a imposible cuando solo se limita a recogerlos. Otros aspectos no se abordan.

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