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Bernardo Kliksberg: 'Faltó honestidad y transparencia'

10:17 | El asesor de diversas instituciones internacionales en temas de ética y de responsabilidad social comenta las circunstancias de la crisis financiera de EE.UU.

Por Ricardo Serra Fuertes

La crisis financiera de Estados Unidos, originada por el derrumbe de los créditos hipotecarios de alto riesgo, no solo tuvo como causa un tema de mercado, sino también un componente ético. Esta es la apreciación de Bernardo Kliksberg, asesor de instituciones internacionales como las Naciones Unidas, el BID, la Unesco y la Organización Internacional del Trabajo.

Kliksberg ha escrito numerosos libros sobre la ética y la justicia social. Ha sido coautor con Amartya Sen, premio Nobel de Economía en 1998, del libro "Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado".

Además, en el 2006, el Gobierno Peruano encargó a Kliksberg, con asistencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, diseñar una estrategia para formar gerentes que hagan más efectivos los distintos programas sociales.

¿Qué factores influyeron en la crisis financiera generada en Estados Unidos?
La crisis está originada por causas complejas de diferente orden. Entre ellas, la acumulación de hipotecas impagas y la política de prestar sin muchas consideraciones. Al interior de los desequilibrios del sistema financiero y de la falta de regulación, que fue el factor central, esta crisis afectó a la banca de inversión, que no tenía regulación.

¿Cuál fue el papel de la ética en la crisis?
La falta de ética jugó un papel. En un plano, por las conductas irresponsables de los cortoplacistas especulativos. Esta es una crisis muy disímil a las que se han conocido. Las crisis más agudas han sido las corridas de depositantes, pero esta es una corrida de bonistas. O sea, los bancos de inversión, que no tienen depósitos, lo que hacen es trabajar colocando bonos. Los bonistas perdieron la confianza por la acumulación de deudas hipotecarias; y este proceso fue aprovechado por los especuladores de corto plazo. Esta no fue la única causa de la crisis, pero es un componente de la falta de ética que aceleró los acontecimientos.

¿Cómo fue ese proceso?
Existe todo un conjunto de operadores que juegan a que ellos piden préstamos de acciones a los fondos que las tienen en depósito. Entonces, las pidieron prestadas, pagaron una pequeña comisión, y en el momento de la crisis las vendieron. Con ello, bajó fuertemente el precio de las acciones de los bancos de inversión, y después volvieron a comprarlas a precios más baratos, las devolvieron y se quedaron con la diferencia.

¿Quiénes son esos especuladores de corto plazo?
Son operadores de todo tipo. Una de las primeras disposiciones que tomaron las autoridades monetarias en EE.UU., inédita en la historia de los sistemas financieros, fue prohibir la venta de acciones de corto plazo. La prohibición es transitoria, pero nadie sabe cómo va a ser después. Además, todos los que tienen posiciones de corto plazo están ahora obligados a transparentar sus posiciones, para que se vea claro en qué circunstancias se hacen esos juegos. Algunos de los máximos ejecutivos de Morgan Stanley o similares, que tenían una muy sólida posición económica, adjudican a este juego de los especuladores de corto plazo un papel central en lo que les sucedió. Esto fue la falta de ética.

¿Qué otros factores tuvieron que ver en la crisis?
Otro tema ético muy importante es la brecha gigantesca entre las remuneraciones de los altos ejecutivos de los mismos bancos de inversión y otras entidades empresariales de Estados Unidos en comparación con el sueldo promedio del trabajador estadounidense. Nicolas Kristof, que es dos veces premio Pulitzer y es uno de los columnistas estrella de "The New York Times", indicó que hace 25 años la distancia entre el CEO y el sueldo promedio de la economía americana era de 25 veces, y en estos momentos la brecha es de 344 veces. Este descontrol total de las altas remuneraciones se debe a que, en la práctica, se autofijan los paquetes remuneratorios. Esto, según los análisis, tiene sus efectos también en la crisis porque generan incentivos perversos, o sea, el incentivo deja de ser el equilibrio financiero y la salud de la empresa. Se critica que sea un sueldo desproporcionado. Es más, no es un sueldo, sino que son paquetes de remuneración gigantescos y pase lo que le pase a la empresa, igual los cobran. Las distancias son inadmisibles en cualquier sociedad.

¿Cómo se deberían fijar esos sueldos?
Los accionistas deberían ser los que fijen los sueldos. La masa de accionistas debería tener incidencia en los paquetes de remuneraciones de los altos ejecutivos. Además, hay incentivos como exenciones fiscales para los sueldos de los altos ejecutivos de Estados Unidos. Eso incluso ha sido criticado por Warren Buffett. Además, es responsabilidad ética de los ejecutivos el hecho de crear todas las condiciones para el paquete de remuneraciones. Hay algunos ejecutivos que han dado el ejemplo y han dicho que no van a percibir nada de lo que les corresponde porque la cosa ha ido mal.

¿Debería existir una mayor regulación en estos temas?
Hace 350 años, Adam Smith escribió que si no hay valores éticos entonces el mercado puede ser absolutamente ineficiente e irresponsable. Y hablaba de valores éticos muy concretos, como la prudencia, que es lo que no hubo para nada en este juego de Wall Street. Hablaba de la honestidad y transparencia, cosas que faltaron en esta crisis. Entonces, la idea de que los mercados tienen que ser regulados, no para prohibirles, sino para defender el interés colectivo, es una propuesta que permite a las sociedades más avanzadas --como las de los países nórdicos-- funcionar sin ninguna de las cosas que sucedieron en estos días, mientras que a las sociedades que aplicaron el fundamentalismo en el mercado les pasan cosas como estas.

¿Es justo que los recursos para el salvataje financiero provengan de la población?
La propuesta de financiamiento está siendo discutida en el Congreso de Estados Unidos. El paquete de rescate financiero parece inevitable y es el 3% del Producto Bruto Interno de ese país. Se está proponiendo en el Congreso que se pida un paquete para el 'Main Street', que es la gente de la calle y no de Wall Street. Es decir, un paquete que ayude a la gente a pagar sus hipotecas para que varios millones de personas no se queden sin viviendas. Este año, la economía de Estados Unidos generó 600.000 desempleados adicionales. Entonces, proponen que los ayuden y que amplíen la protección al hombre de la calle. Hay que ver qué sale. Además, esta crisis inevitablemente va a tener repercusiones en América Latina.

¿Hasta dónde deben llegar las empresas en su ímpetu de ganar dinero en un marco formal?
Los beneficios de la actividad empresarial son legítimos. La productividad merece recompensa, así como la innovación tecnológica. Todo eso es muy necesario para la sociedad y eso es lo que se está planteando, que la empresa privada es una institución demasiado importante para la sociedad. Las empresas exigen legítimamente reglas de juego claras, incentivos, apoyo para exportaciones, entre otras cosas. Pero, a su vez, la sociedad tiene derecho a exigirle, y así lo está haciendo en países desarrollados. Se le exige que sea un ciudadano ejemplar, según lo llamo yo, y que esté ayudando a las grandes causas de interés público. Por ejemplo, que las empresas privadas ayuden a bajar las causas de mortalidad infantil o de mortalidad materna.

¿Pero este tipo de ayuda a la sociedad no debería ser función del Estado?
La política pública tiene que poner dinero, pues definitivamente ese es un rol del Estado. Sin embargo, las empresas privadas pueden ayudar, siempre pueden contribuir. Por ejemplo, pueden colaborar con mejorar la gestión de los programas sociales. Otro ejemplo es el solo hecho de que una empresa privada elabore productos alimenticios o farmacéuticos saludables, en lugar de productos que tienen contraindicaciones importantes. Eso es ayudar a la salud pública.

Sería un error que América Latina reduzca el gasto social
¿Qué debería hacer América Latina para aminorar los efectos de la crisis financiera?
Los gobiernos deben evitar cometer el error garrafal de los años 80 y 90. En cada una de estas crisis, algunos gobiernos presididos por ortodoxias muy cerradas, por este fundamentalismo del mercado, redujeron significativamente el gasto social, mientras que lo aconsejable era exactamente lo opuesto. En esta crisis sería un error que América Latina repita la decisión anterior, que desarmó estructuras protectoras de lo social, porque eso lanzaría a millones más de personas a la pobreza, y América Latina no aguantaría eso.

¿Cómo está América Latina en cuanto a responsabilidad social?
En América Latina, desafortunadamente, buena parte de las empresas están en una etapa narcisista. Algunas han entrado en una etapa más avanzada, a la que yo llamo filantropía empresarial, que es hacer aportes que son muy valiosos. Y hay una etapa mucho más avanzada aún, que es la de responsabilidad social empresarial, que significa que la compañía privada sea, por ejemplo, protectora del medio ambiente, y que se meta como un ciudadano muy importante en la sociedad para ayudar en las grandes causas de interés público.

La ficha
Profesión: Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas
Edad: 67 años
Situación familiar: Casado, tres hijos
Cargo: Asesor principal de la Dirección Regional para América Latina y El Caribe.
Organización: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Bibliografía: "Más ética, más desarrollo"; "Por un mundo mejor"; "La agenda ética pendiente de América Latina"; entre otros.

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