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Hay 52 playas con acceso restringido en 100 kilómetros de la costa sur de Lima

11:24 | Otras 41 playas tienen ingresos públicos, pero en mal estado. Concejos tienen que elaborar sus catastros de terrenos ribereños

Por Fabiola Torres López

El verano es sinónimo de playas. Es el encuentro con el sol, la arena y las olas del mar, pero también con puertas, tranqueras, rejas y vigilantes que recortan o hacen cada vez más difícil el derecho a disfrutar de estos dones de la naturaleza. Solo entre los kilómetros 19 y 119 de la autopista Panamericana Sur (desde Venecia hasta Chepeconde) encontramos 52 playas con accesos exclusivos para los dueños de casas en urbanizaciones, clubes o condominios asentados frente al mar.

En ese mismo tramo hay otras 41 playas a las que se puede ingresar libremente aunque antes se deba soportar una odisea. La mayoría de accesos no está señalizado desde la carretera, son trochas largas, polvorientas, escondidas e inseguras. Y muchas veces, para llegar se necesita un auto, pero no hay donde estacionarlo (ver mapa).

Desde hace 11 años está vigente la Ley 26856 que declara las playas como bienes de uso público, inalienables e imprescriptibles. Hace poco más de una década también empezó el 'boom' de las urbanizaciones privadas frente al mar, especialmente en la costa sur. Sin embargo, las municipalidades no supervisaron si todas cumplieron con dejar vías de acceso libres por lo menos cada mil metros, por donde también se pueda ingresar en vehículo hasta unos 250 metros de la línea de alta marea.

No lo hicieron porque tampoco tienen, salvo excepciones, dos herramientas básicas: un catastro de terrenos ribereños y un plan de desarrollo urbano de zonas de playa que contemple los accesos públicos.

Esto explica en parte lo que ocurre hoy en las playas Señoritas y Caballeros, donde los propietarios de la urbanización El Silencio restringieron los accesos en auto. La Municipalidad de Punta Hermosa no tiene el expediente de obra pública de esta urbanización ni algún otro documento para reclamarle los espacios de acceso libre. Recientemente, los alcaldes de la Mancomunidad de los Distritos del Litoral Sur se han planteado hacer en conjunto un plan de desarrollo urbano de sus jurisdicciones, pero aún el proyecto no se concreta por falta de financiamiento. "Así, la ocupación y el uso del suelo frente al mar se siguen expandiendo sobre la base de la especulación", advierte Gustavo Riofrío, del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo .

EL MÁS CERRADO
En el distrito de Asia (Cañete) identificamos 30 playas cerradas. Allí, según un censo de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), cada condominio tiene un promedio de extensión de 10 hectáreas y en cada uno de ellos hay aproximadamente 150 lotes, pero ningún club ha dejado un acceso público. Por la vía que está a un lado del bulevar de Asia (entre las playas Cayma y Costa Azul) se puede ingresar caminando a las playas, pero durante el verano las familias colocan cuerdas para delimitar su espacio de arena. Lo que queda es un pedazo de playa ahorcada donde es imposible tomar el sol para quien no es socio o dueño de las casas del balneario.

En Pucusana las urbanizaciones de las playas La Honda y La Quipa han prohibido el ingreso a pie o en auto para los que no son residentes. Hay una tranquera en el camino que está junto a la zona intangible del sitio arqueológico La Quipa (km. 56), donde un vigilante nos detiene para advertirnos que estas playas son privadas. Mientras que La Tiza es una playa bajo el control del Ejército.

En Naplo hay dos accesos, pero se han colocado rejas que obligan a los vehículos y a las personas a detenerse para identificarse. Según los vecinos, no es una forma de exclusión de los bañistas, sino una medida de seguridad porque hay demasiados robos. El último jueves encontramos una de las rejas con candado y nadie la pudo abrir.

Este problema se presenta incluso unos kilómetros antes, en la playa Los Pulpos (Lurín), donde el único acceso público (calle Aruba) a este balneario está escondido entre las casas de las urbanizaciones y tampoco hay señales que guíen a los bañistas. Aquí solo los propietarios pueden ingresar en su auto.

CAMINOS INACCESIBLES
Hugo Ramírez, comisionado de la Oficina de Lima de la Defensoría del Pueblo, recuerda que en caso de que las urbanizaciones no cumplan con dejar accesos cada mil metros, la municipalidad debe hacer uso de sus facultades y abrir por sí misma tales vías.

Los balnearios de Lurín, Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Pucusana concentran las playas más concurridas (las que quedan sin urbanizar), pero no han mejorado los accesos públicos a estas.

Les consultamos esta semana a los alcaldes sobre esta tarea, pero solo en Lurín y Punta Hermosa informaron que contaban con un proyecto para mejorar el ingreso a los balnearios.

EN PUNTOS
4La Ley de Playas indica que la obligación de construir los accesos públicos puede ser sustituida por el pago de un derecho anual por restringir el derecho a la playa. Esto, sin embargo, solo estará vigente cuando se apruebe un Catastro Nacional de Playas.
4En Chepeconde hay una larga escalera de piedra que termina en la playa. Hay dos accesos: uno es para los propietarios y otro para el público.

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