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Pizarro y una explicación de su éxito en Europa

9:55 | Apenas anotó 13 goles en 55 partidos con la selección, insultó a los hinchas de la 'U' que lo pifiaban y quedó en entredicho por supuestas faltas de disciplina con la blanquirroja. En Alemania hizo 110 goles en 242 presentaciones y está a 23 goles de ser el mejor goleador extranjero de la historia de la Bundesliga

Por Elkin Sotelo

Dichoso usted que goza del servicio de televisión por cable que puede saber en vivo y en directo lo que es festejar un gol de Claudio Pizarro en Europa. Ser testigo en persona de una escena triunfal de este compatriota puede ser una de las aficiones más elitistas que hay: tendría que pagar un tour a Alemania o a alguna ciudad de ensueño del otro lado del mundo para verlo nadar como pez en el agua.

Los peruanos --la gran mayoría-- han de extrañar la presencia del goleador en casa. Nunca en el Estadio Nacional, nunca en el Monumental; pareciera que Pizarro desdeña al público que lo vio nacer, aunque esto es descartado siempre por él.

Después de su última actuación ante el Inter de Milán, el atacante confirmó las sospechas y despejó todo tipo de dudas: en Europa es otro. Las imágenes lo mostraron como lo que alguna vez su representante, Carlos Delgado, dijo de él: "uno de los 10 mejores delanteros del mundo".

El colombiano Iván Ramiro Córdoba no pudo superarlo en fuerza y Marco Materazzi estuvo desquiciado por controlarlo. Y por más que se diga lo que se diga de él, siempre aflora en cada peruano una dosis de orgullo cada que se abre el diario o se sintoniza un programa deportivo extranjero en el que lo llenan de elogios, aunque también permanece la duda sobre si en el corazón del jugador habrá un mínimo porcentaje de dedicatoria a su patria en cada anotación.

CÓMO SE EXPLICA
Desde que tenía 21 años y se convirtió en titular de la blanquirroja siempre vino cargado de una presión extra y del cartel de estrella que no tenían otros seleccionados. Más tarde se convirtió en el capitán, referente y principal atracción para los medios locales por el singular modo de vida que adoptó en Europa, incluso, un ícono de la moda. Por eso se le exigió más que a cualquier otro jugador con la intolerancia que exponen los sectores menos favorecidos del país, sin que para muchos esto deje de ser envidia. Y la bola de nieve fue creciendo tanto que a medida que se sumaron partidos y Claudio seguía sin hacer goles, el peso fue mayor hasta que se hizo insoportable para todos.

En Europa Pizarro es considerado un delantero neto de área al que se le trata de librar de otras responsabilidades que no sean estar entre los dos zagueros centrales, cazar rebotes y estar bien posicionado para aprovechar su buen juego aéreo. Con Perú ha llegado a ser ubicado por distintos entrenadores como media punta y por obligación suele retrasarse para recuperar pelotas desde medio campo.

Sin embargo, con la selección, no todos fueron malos partidos, pero por el desgaste que comete haciendo más de una función, pierde fuerzas que son entendidas por la tribuna como falta de voluntad y empeño. Las peores decisiones que cometió fueron presionar a los técnicos para que forzaran una oncena en la que él siguiera siendo fijo a pesar de que --en algunos casos-- venía de largas semanas sin jugar en su club y así quedó expuesto a que su mala performance fuera entendida como desgano por los hinchas.

Tampoco fueron afortunadas algunas de sus declaraciones: frases como "Los que me insultan son las 'gallinas'", "Si no voy a ser titular, entonces no vengo" o "No me importa lo que la gente piense de mí" encendieron a la afición en su contra. Y más aun situaciones como las de abandonar a la selección para un amistoso contra Chile e irse al hipódromo a ver a sus caballos y la nunca esclarecida juerga del Golf Los Incas lo sentenciaron ante los peruanos.

Pizarro está camino a convertirse en el máximo goleador extranjero de la historia de la Bundesliga. Al ritmo que va podría superar pronto al brasileño Geovanne Elber, quien anotó 133 goles. El peruano ya lleva 110 en 242 partidos en el torneo alemán, pero con la blanquirroja solo anotó 13 goles en toda su vida y eso es lo que (le) duele.

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