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Peruanos que viven en ciudad fronteriza con Gaza optan por seguir en Israel

8:26 | La vida en medio de sirenas: Conozca a la familia Cordovi Muñoz, que vive cuatro años en Israel, país que -aseguran- suele ser un buen lugar para vivir

Por Carlos Novoa, enviado especial de El Comercio a Israel

Ashkelon. Nisso Cordovi y su esposa Janet Muñoz tienen cuatro años en Israel. Viven en un departamento en el cuarto piso de un edificio con vista al mar Mediterráneo en Ashkelon, una de las ciudades más cercanas a la franja de Gaza. Son las dos de la tarde en el Medio Oriente. Apenas entro al departamento me explican qué instrucciones seguir en caso de emergencia. Quienes viven en pisos altos no tienen opción de bajar al refugio antiaéreo que generalmente está en el sótano o en el primer piso. He aprendido que debemos buscar la escalera y cada persona debe estar en cuclillas en cada grada.

Nisso no termina de instruirme cuando se escucha el grito de "tzeva adon" --traducido del hebreo al español color rojo-- y luego el ruidoso sonido de la alarma. Cordovi ha cargado a su pequeño hijo de 2 años y junto con su esposa corremos hacia la escalera.

En Ashkelon, el tiempo que se tiene desde que suena la alarma hasta la explosión es de treinta segundos. En la escalera nos encontramos con los vecinos del cuarto piso que esperan con caras de angustia, pero en orden. Unos segundos después escuchamos la explosión. El cohete lanzado por Hamas ha caído en algún sector de Ashkelon. "Este es el primero del día. Pero ayer fue peor, tuvimos unas 15 alertas. Es complicado porque a veces uno no sabe si hacer sus cosas. Qué pasa si te agarra la alarma en la ducha por ejemplo", dice Cordovi, un peruano que vino a Israel con gran parte de su familia porque su abuelo era judío.

"Me gusta Israel. Estas cosas me ponen nerviosa, pero, salvo esto que esperemos se acabe pronto, este es un lugar tranquilo, hermoso para vivir y criar a nuestro hijo", señala Janet Muñoz, la esposa de Nisso.

UN GUADALUPANO EN ISRAEL
John Guerra Edery, de 45 años, peruano y residente en Ashkelon, ha llegado al departamento de Cordovi. Luce agitado, cuenta que al escuchar la alarma detuvo su auto. Corrió hacia un edificio, pero estaba cerrado, solo le quedó lanzarse al piso y taparse los oídos. El proyectil, afortunadamente, había explotado lejos.

Guerra es judío por su madre. Hace nueve años llegó a Israel junto con su esposa y sus dos hijas, Sandra de 21 años y Rubí de 15. "Mi hija está en el ejército, ella es peruana como nosotros, pero también israelí y está por terminar los dos años de servicio militar", cuenta orgulloso Guerra, aunque aclara que su hija tiene prohibido declarar a la prensa.

John Guerra acaba de regresar del Perú tras un mes y medio de vacaciones. Dice que viajó para visitar su país y, sobre todo, para reunirse con sus compañeros de la promoción 81 del colegio Nuestra Señora de Guadalupe.

En Ashkelon, una ciudad caracterizada por sus edificios blancos y sus casas con techos a dos aguas están registrados 29 peruanos, aunque viven más.

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