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Playas sucias: La mala educación de los bañistas

9:22 | Pese a los esfuerzos de las municipalidades, cada fin de semana toneladas de basura se amontonan en las playas de la capital. La solución es una sola: empezar a mantenerlas limpias nosotros mismos

Por Alberto Villar / Susan Avellaneda

Los alumnos de la escuela de tabla de Roberto 'Muelas' Meza han aprendido a sortear diariamente las olas de la playa Barranquito dándole --literalmente-- la espalda a la arena, allí donde, además de las densas capas moradas de algas marinas, se esparcen de forma indiscriminada cubiertos de plástico, restos de sandía, botellas de cerveza vacías e incluso pañales de niños y sandalias.

La escena --dice Meza-- se repite sin falta cada lunes. Pese a que los representantes de la Municipalidad de Barranco dijeron que este año se habían redoblado los esfuerzos para mantener limpias las cinco playas del distrito, lo que se observa en ellas dista mucho de aquel aparente objetivo. El Comercio llegó a Barranquito a las 8 de la mañana de ayer y lo que encontró allí fue sintomático: una docena de trabajadores, contratados por la comuna, recogían lentamente la basura acumulada el domingo y que, según datos de ese concejo, puede incluso alcanzar las diez toneladas cada fin de semana.

DOS CARAS DE BALNEARIOS
La bióloga Yvonne Loayza, de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa), sostiene que Chorrillos y Barranco presentan en la actualidad los mayores problemas de limpieza de su litoral.

Esta entidad evalúa semanalmente la calidad sanitaria de las playas, tomando pruebas del agua de mar, observando la cantidad de residuos sólidos en las orillas y los servicios que se brindan en estas (baños, tachos de basura, etc.). "Las municipalidades intentan hacer su trabajo, pero el problema pasa, ahora, por la educación de las personas que acuden a los balnearios", dice.

La playa San Pedro, en Lurín, mostró un rostro distinto al de Barranquito o Agua Dulce, esa emblemática y enorme playa de Chorrillos: sobre su orilla no había basura y los propios bañistas se encargaban de recoger sus desechos. El dueño de un restaurante destacó que la municipalidad distrital recogía la basura dos veces al día y rastrillaban la arena en busca de desperdicios.

En la playa Punta Roquitas, en Miraflores, el panorama fue similar: allí los tachos de basura se ubican muy cerca del litoral, de tal forma que los veraneantes puedan botar los desechos sin caminar tanto. La municipalidad, además, destina 30 trabajadores y camiones para recoger los desperdicios todos los días.

En Ancón, cuyas playas son de las más concurridas del norte de la capital, se recogen seis toneladas de residuos sólidos los fines de semana y la labor se hace incluso con la comunidad a través de una asociación de vecinos.

En San Bartolo llama la atención un grupo de inspectores de la municipalidad que controla el ingreso de los bañistas, para que no lleven frutas o bebidas alcohólicas hasta la playa. Sin embargo, sí es posible pasar alimentos embolsados tipo 'snack', que si bien no se fermentan, tienen igualmente el inconveniente de atraer moscas, por lo que no debería permitirse su consumo en la orilla, según los especialistas consultados por este Diario.

La Digesa ha detallado que, en lo que va de la temporada, un 80% de las playas de Lima y Callao están aptas para los bañistas. Sin embargo, el panorama al término de un domingo es el mismo: basura esparcida por doquier y, sobre todo, la vergonzosa indiferencia del veraneante. Como dice Gladys Monge, de la ONG Ciudad Saludable, "antes de tener que limpiar la playa, deberíamos no ensuciarla".

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