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Arco del Puente: el monumento de la Lima tradicional que volverá a ponerse en pie tras un siglo de olvido
Tras años de abandono y recientes trabas políticas, Prolima retomó los trabajos arqueológicos en los cimientos del emblemático Arco del Puente. Su futura reconstrucción busca restaurar la memoria histórica y la identidad paisajística del Centro Histórico.
El ingreso de los virreyes a la ciudad era protocolar. Seguía un conjunto de reglas, honores y formalidades establecidas. Imaginemos su carroza llegando a la Ciudad de los Reyes desde el norte, el actual Rímac. Cruza el antiguo barrio de San Lázaro y alcanza el puente de piedra antes de trasponer triunfalmente el arco. Una imagen que nos lleva a la Lima de inicios del siglo XVIII y que puede reconstruirse ahora al estudiarse los cimientos de esta construcción, olvidada por más de un siglo bajo las piedras y luego el pavimento. Es a partir del hallazgo de los cimientos del arco del puente que Prolima tuvo la iniciativa de reconstruir la estructura completa. Liderado por el arqueólogo Ernesto Olazo, el proyecto prevé recuperar tanto este yacimiento arqueológico como el colindante Molino de Aliaga.
El ingreso de los virreyes a la ciudad era protocolar. Seguía un conjunto de reglas, honores y formalidades establecidas. Imaginemos su carroza llegando a la Ciudad de los Reyes desde el norte, el actual Rímac. Cruza el antiguo barrio de San Lázaro y alcanza el puente de piedra antes de trasponer triunfalmente el arco. Una imagen que nos lleva a la Lima de inicios del siglo XVIII y que puede reconstruirse ahora al estudiarse los cimientos de esta construcción, olvidada por más de un siglo bajo las piedras y luego el pavimento. Es a partir del hallazgo de los cimientos del arco del puente que Prolima tuvo la iniciativa de reconstruir la estructura completa. Liderado por el arqueólogo Ernesto Olazo, el proyecto prevé recuperar tanto este yacimiento arqueológico como el colindante Molino de Aliaga.
Ya los desencuentros con la gestión anterior del Ejecutivo son cosa anecdótica. Incluso el año pasado se había determinado que las excavaciones paralizadas vuelvan a cubrirse esperando por mejores tiempos. Sin embargo, el tiempo de prórroga solicitado para replegar las excavaciones coincidió con la destitución de la presidenta Boluarte y la entrada del presidente José Jerí, cuyos asesores estaban mucho más abiertos a retomar conversaciones y recuperar el permiso del Ministerio de Cultura.
Para Omar Esquivel, investigador de Prolima, la expresidenta estaba mal asesorada al creer que su seguridad corría un riesgo. El hecho de que se encontraran en las excavaciones senderos truncos y tapiados despertaba la teoría de que podían estar conectados. Era un miedo cimentado en siglos de rumores que hablan de túneles bajo la ciudad, una proliferación de pasajes que parten de céntricas iglesias y que conducían a las bases de Palacio de Gobierno. Sin embargo, para el funcionario de Prolima, todo esto no es más que una curiosa especulación.
El Arco del Puente y el Puente de Piedra. Foto: Prolima.
“No se ha encontrado nada de eso”, afirma el especialista, descartando que en las profundidades de Lima, a la manera de las antiguas urbes europeas, se extendieran los túneles de una necrópolis. “Esto ocurre en ciudades como Roma, donde efectivamente los cristianos fueron perseguidos y se refugiaron en las catacumbas. Pero esto no ocurre aquí. En Lima lo que hay son osarios, los espacios donde se depositaban los restos de las personalidades destacadas del gobierno eclesiástico de Lima”, explica el historiador de arte. “Puede haber, tal vez, ambientes o depósitos no explorados. Pero que estos se vinculen a través de túneles, es algo que todavía está por investigarse. No hay nada seguro”, advierte.
Por cierto, no será la primera vez que se reconstruya el Arco del Puente. El primero, levantado en el siglo XVIII, mostraba una escultura ecuestre de Felipe IV en su cúspide. Pero tras el terremoto que devastó Lima en 1746, volvió a erigirse, esta vez ya sin la figura del monarca. Tras la declaración de independencia, la inscripción que llevaba en su frontis, “Dios y el rey”, se cambió por “Dios y Patria”, lo que supone, como explica el historiador de arte, su resignificación para el nuevo contexto republicano, un nuevo espíritu de identidad criolla.
Tensando el arco
En la foto que vemos debajo de este párrafo, podemos ver el Arco del Puente flanqueado estrechamente por otras construcciones domésticas, apoyadas contra él. Como explica Esquivel, al inicio el arco estaba libre, y poco a poco las casas limeñas fueron ocupando los márgenes del río.
Imagen del Arco del Puente, tomada alrededor de 1860. Según funcionarios de Prolima, los avances en su futura reconstrucción podrán verse a fines del 2027.
/ Michael Maslan
Una demostración de que los limeños siempre hemos aprovechado hasta el mínimo rincón del terreno ocupado. Ahí, el especialista advierte las tensiones entre el centro y la periferia urbana.
“Ciertamente, mientras más al centro estás, mayores privilegios alcanzas. Y con ello se van formando cada vez nuevas periferias”, explica, a propósito de la profusión de casas construidas entonces en la ribera del Rímac. Parte de esas construcciones fueron devoradas por el fuego que consumió el arco en marzo de 1879, meses antes de la Guerra del Pacífico.
“Mucha gente piensa que el arco se perdió producto de un ataque de las tropas chilenas. Pero lo cierto es que desapareció meses antes de estallar la guerra”, afirma. En el archivo de Prolima se guarda una litografía que da cuenta de los escombros del arco y de toda la zona afectada.
“Queremos reconstruir el arco como un símbolo de continuidad, una demostración de que la memoria puede restablecerse”, explica Esquivel. Es por ello que el proyecto de reconstrucción incluirá un centro de interpretación, donde se explicará su importancia en la identidad tanto urbana como paisajística del centro histórico.
“Queremos dar cuenta de las herencias prehispánicas, virreinales y republicanas de la ciudad. También de sus procesos migratorios, de su crecimiento horizontal y vertical. Mostrar cómo, a pesar de los cambios, mantenemos un sentimiento de pertenencia, una identidad palpable. Aprendemos a leer la ciudad a través de sus monumentos. Y eso explica la intención de Prolima de restaurar el Arco del puente, junto a otros edificios emblemáticos”, añade el experto.
Además…
Los limeños pasarán por el arco
Según funcionarios de Prolima, terminados los estudios arqueológicos, la futura reconstrucción del Arco del Puente irá de forma paralela a otros proyectos de restauración desarrollados por la institución. Solo en algunos conjuntos conventuales intervenidos, como la iglesia de la Merced, se estiman entre tres a cinco años de trabajos. Se espera que, para fines de 2027, lo avanzado resulte muy visible.