Por Enrique Planas

De cara a la tranquila Plaza Francia, el restaurado Hospicio Bartolomé Manrique es el espacio ideal para acoger una de las colecciones públicas de arte más importantes de la ciudad. En lo que fuera un hospicio para niñas pobres y mujeres víctimas de las guerras civiles, se despliega hoy la colección formada a partir del legado de Ignacio Merino, el primer pintor académico peruano, quien al morir en París en 1876 dejó en su testamento 56 de sus obras más representativas al municipio limeño.

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