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El hombre misterioso: el álbum del año

Su último álbum ha sido considerado el mejor disco de rock peruano en casi todos los balances de fin de año. Aquí las razones

Desde su aparición, el pasado 21 de noviembre, el disco homónimo de El Hombre Misterioso no ha dejado de causar conmoción en la escena local. A pocas horas de su lanzamiento, algunos críticos ya afirmaban que se trataba del disco más importante de la temporada. Semanas más tarde, el álbum era reconocido como mejor disco de rock peruano en casi todos los balances de fin de año. La pregunta que muchos se hacen ahora es por qué El Hombre Misterioso (A Tutiplén/Descabellado, 2016) logró impactar de un modo contundente e inmediato entre la crítica especializada. A continuación, algunas respuestas.



Gustavo Ugarteche, Richard Gutiérrez, Santiago Pillado-Matheu, Alejandro Wangeman, Fernando Salomón y Alonso del Carpio, actuales integrantes de la banda. (Foto: Lara Pillado-Matheu)

Gustavo Ugarteche, Richard Gutiérrez, Santiago Pillado-Matheu, Alejandro Wangeman, Fernando Salomón y Alonso del Carpio, actuales integrantes de la banda. (Foto: Lara Pillado-Matheu)


La reinvención del sonido

El Hombre Misterioso nació en el 2002 como parte de la primera promoción de bandas del sello Descabellado. El grupo estaba integrado por Juan José Salomón en el bajo, Rodrigo Ráez en la guitarra, Fernando Salomón en la percusión y Santiago Pillado-Matheu en voz y batería. Actualmente, después de varios cambios en su formación, Fernando Salomón y Pillado-Matheu son los únicos miembros originales que siguen en la banda, que ahora también incluye a Humberto Polar, Alonso del Carpio, Gustavo Ugarteche, Alejandro Wangeman y Richard Gutiérrez.

Si uno escucha con atención la discografía de El Hombre Misterioso, notará que la propuesta del grupo ha ido cambiando en cada uno de sus discos. Un cambio importante llegó con el tercer álbum, Ausencia (Descabellado, 2013), una placa de seis canciones que culmina al cabo de 38 minutos. Esta muestra de brevedad fue un paso adelante con respecto a los dos discos anteriores: Pez raro (Descabellado, 2004) e Inside the Corporation (Descabellado, 2009), que con 12 y 14 canciones llegaban a 58 y 71 minutos, respectivamente. Digo “un paso adelante” porque la prolongada extensión de estos dos álbumes obligaba a la banda a repetir algunas ideas y a volverse un tanto reiterativa. En contraste, Ausencia fue un ejercicio de síntesis que produjo el álbum más conciso de la banda hasta ese momento. Esta estrategia continúa en el nuevo disco, que con solo siete canciones se cierra al cabo de 49 minutos.

Pero esto no termina de explicar el impacto causado por El Hombre Misterioso. Es verdad que las reseñas de Ausencia fueron positivas, pero no causaron un fenómeno similar al del nuevo disco. ¿Por qué? Otra vez, si uno repasa la discografía de la banda descubrirá que el álbum más reciente trajo un cambio fundamental en el desarrollo musical del grupo: el manejo del ritmo.

En los tres primeros discos hay un elemento que sobresale: la síncopa, esto es, la fractura de la regularidad del ritmo. En la mayoría de las canciones de Pez raro, Inside the Corporation y Ausencia, la batería, la percusión y, en general, la banda entera avanza contra el patrón que subyace al acento natural del compás, acercando la música al rock latino, al latin jazz y, por momentos, al rap metal. Como bien señala el musicólogo Walter Everett, el resultado de la síncopa es la sensación de la pérdida del equilibrio en el oyente. Por ello, el camino que estas canciones nos obligan a transitar es escarpado, sinuoso y lleno de accidentes. Más aún, en estos discos, la síncopa suele ser usada por todos los instrumentos a la vez, lo cual genera un paisaje sonoro tremendamente denso. Aquí uno podría repetir lo que Robert Christgau dijo acerca de Led Zeppelin: se trata de música fácil de admirar, aunque difícil de amar.

Pero las canciones de El Hombre Misterioso sufrieron una transformación sustantiva en el nuevo disco. Aquí la síncopa y la polirritmia pasaron a un segundo plano para que patrones rítmicos más naturales y constantes cobraran mayor protagonismo. Esto se nota en las baterías de “Sabia virtud” y “Control”, que tienen un backbeat típico del rock. Por otro lado, en “Bleed Me Baby” y “Asesinato en el colegio” el bajo y la batería marcan un pulso simultáneo de corcheas, similar a “I’m Waiting for the Man” de The Velvet Underground. De hecho, el bajo mantiene este pulso mecánico durante gran parte del disco y la guitarra lo usa al inicio de “Control”. El resultado es un tipo de música menos demandante que la de los tres primeros discos. Las canciones ahora fluyen de una manera mucho más ordenada y tienen, además, un lustre de modernidad que sus predecesoras no tenían. No tengo dudas de que esta nueva aproximación musical ha jugado en favor de la propuesta de la banda y también en la percepción de los críticos.

En general, la transformación musical de El Hombre Misterioso en su nuevo disco ha sido notable. El álbum está lleno de canciones memorables que uno puede escuchar para dejarse llevar. O meditar. O bailar. O corear en un concierto. Son canciones de múltiples dimensiones que uno va conociendo más a medida que más las escucha. Podríamos parafrasear nuevamente a Christgau y decir que el nuevo disco de El Hombre Misterioso es un disco fácil de admirar. Pero también de amar.
 

Presentación del disco

La noche del viernes 20 de enero El Hombre Misterioso presentará su disco homónimo en Vichama Rock Bar (Carabaya 945). El evento contará con la participación de las bandas invitadas Procrastinación 1 Yo 0, Kinder y Pipi of monky. Más información aquí.

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