Mariano Melgar, el poeta romántico.
Mariano Melgar, el poeta romántico.
Redacción EC

RAÚL MENDOZA CÁNEPA (

Este domingo El Dominical trae diversos temas: un análisis de la más reciente novela de Alonso Cueto, "La pasajera". Además, podrá conocer el escalofriante testimonio especial de Nanette Konig, amiga cercana de Ana Frank, quien estuvo presente en el cumpleaños en el que la célebre niña recibió el diario de mano de su padre y en sus aterradores momentos postreros en el campo de concentración de Bergen-Belsen. 

Diversos son los temas y notas de interés que se suman a los ya mencionados, entre ellos un especial sobre Mariano Melgar (el 12 de marzo se cumplieron 200 años de su muerte), que lo aproximará al gran poeta y patriota que dio su vida en los páramos de Umachiri.

Melgar es estudiado en todas sus facetas en esta edición, una de ellas la de poeta romántico. El joven seminarista abandonó la vida religiosa en nombre del amor, primero el de Melisa y luego el de Silvia.

La joven Melisa desdeñó su amor con dureza. El vate, adolorido, hallará pronto el deslumbre de Silvia, inmortalizada por Melgar en sus versos. En algunos tramos idolatrada y en otros reducida, ella tanteará la hondura del dolor del poeta.

Él viajó a Lima por una mejor posición que le permirtiera a su regreso formalizar con su amada Silvia, se graduará en Humanidades y volverá por ella a Arequipa solo para hallar su desdén. El desengaño lo socavará, pero también alimentará su inspiración. Solo el sufrimiento provee del mejor material para la literatura. Melgar escribirá:

"¿Por qué a verte volví, Silvia querida?
¡Ay triste! ¿para qué? ¡Para trocarse
mi dolor en más triste despedida!
 Quiere en mi mal mi suerte deleitarse;
me presenta más dulce el bien que pierdo:
¡Ay! ¡Bien que va tan pronto a disiparse!
 ¡Oh, memoria infeliz! ¡Triste recuerdo!
Te vi... ¡qué gloria! pero ¡dura pena!
Ya sufro el daño de que no hice acuerdo.
 Mi amor ansioso, mi fatal cadena,
a ti me trajo con influjo fuerte.
Dije: «Ya soy feliz, mi dicha es plena».
 Pero ¡ay! de ti me arranca cruda suerte;
este es mi gran dolor, este es mi duelo;
en verte busqué vida y hallo muerte".

El poeta se retirará y en su lejanía se sumirá en las lecturas y concebirá su unión a las filas patriotas en su lucha por la independencia. 

Algunos que se suscriben a la leyenda, asumen que contribuyó a su entrega la desazón del amor. Por tal razón no huirá de la sombra de la muerte. Sin embargo, Melgar ya concebía sólidos ideales patrióticos.

Fue fusilado en Umachiri y muchos de sus versos fueron quemados con ensañamiento, desperdigados y extraviados. Los que la historia nos remite son solo algunos de ellos.

Si quiere profundizar, descubrir nuevos alcances  y saber mucho más de este y otros temas no se pierda el suplemento de este domingo.