Una mujer valiente: Clorinda Matto de Turner
Una mujer valiente: Clorinda Matto de Turner
Redacción EC

RAÚL MENDOZA CÁNEPA (

Clorinda Mato (o Matto) de Turner (1852-1909) fue una destacada escritora peruana, precursora del indigenismo y valiente retratista del paisaje social de la época. Una de sus novelas cumbre fue “Aves sin nido”, que le atrajo un cúmulo de problemas con el clero. Por aquel tiempo (1889), Matto asumió la dirección  del semanario “El Perú Ilustrado”. 


Eran los turbulentos años de la posguerra con Chile y diversos conflictos políticos nacieron de la derrota. La publicación tenía lectoría y marchó hasta que un artículo marcó su destino. Matto publicó un relato del escitor brasileño Henrique Coelho Netto titulado “Magdala”. Para un sector de la Iglesia, la narración superaba los límites y llegaba al sacrilegio. 


Tal fue la magnitud del escándalo que el Arzobispo de Lima, Manuel Bandini, declaró en pecado mortal a todo aquel que leyera o traficara la publicación. “El Perú ilustrado” recibió el golpe.  Aunque el que más afectó a su directora fue el de la excomunión. La autora, crispada, renunció al semanario. 


Ante tanta agitación buscó refugio y quietud en una empresa que la mantuviera a salvo de las tormentas, una imprenta, a la que llamó “La equitativa”. Corría 1892 y la tesonera Matto volvió al ruedo fundando al pie de sus máquinas el periódico “Los andes”.  Se orientó por el cacerismo cuando Nicolás de Piérola amenazaba con arrebatarle el poder al héroe de la Breña.

La imprenta, negocio familiar, habría de sufrir las consecuencias de su arriesgada opción política.   El 17 de marzo de 1895 tropas rebeldes al mando de Nicolás de Piérola ingresaron a Lima por la puerta de Cocharcas y libraron batalla con las fuerzas del gobierno de Andrés Avelino Cáceres. Los pierolistas vencieron y saquearon la casa de los Matto al igual que su imprenta. Ella fue capturada, aunque luego logró eludir la vigilancia de sus captores. Las máquinas fueron inutilizadas y el local quemado.

El odio se había inflamado tanto que Clorinda Matto de Turner optó por embarcarse a Chile, cruzar los andes y radicar hasta el día de su muerte en Buenos Aires.